Trabajos de postgrado

Tipo de documento: Artículo

La colación

José Luis Pueyo Moy

Extracto

La colación que en el Derecho Romano surgió para evitar desigualdades entre los hijos emancipados con los no emancipados, encontró acomodo en el código civil como una figura de protección de los herederos, estando muy relacionada con la legítima hasta el punto de generar cierto confusionismo conceptual. En el Derecho Civil Aragonés, la Colación no es impuesta por Ley y liberada por la voluntad del disponente-otorgante, como ocurre en el Código Civil, sino que la obligación de colacionar depende de la voluntad del disponente-otorgante. Desde las Observancias (de Donationibus) y 17 (De irue dotium) hasta nuestros días ha pervivido el apotegma non habemus de Foro collationem bonorum, que la Ley de Sucesiones acuña como “La colación de liberalidades no procede por ministerio de la ley”. Un análisis comparativo del Código Civil y del Derecho Aragonés sobre la evolución de esta figura, la doctrina y las diversas sentencias del Tribunal Supremo y de los Juzgados de Primera Instancia aragoneses ayudan a profundizar y conocer la actual regulación en los artículos. 47 y 48 de la vigente Ley de Sucesiones por causa de muerte en Aragón.

Costa, en frase tantas veces recordada y nombrada, decía que si alguna característica peculiar distingue al pueblo aragonés, es precisamente el Derecho. En nuestro cuerpo jurídico se solucionan las cuestiones que a diario  se plantean, acudiendo, cuando en los Fueros no existía regulación, al sentido natural y a la equidad, principalmente a través de la costumbre incluso contra fuero.

El principio standum est chartae imprimió un fuerte carácter a la voluntad de las partes incluso contra legem –pactos rompen fueros- reflejada en la carta o documento.

 A pesar de la aprobación de los Decretos de Nueva Planta, el derecho civil privado aragonés se ha ido transmitiendo, consecuencia de la necesidad de pervivir y permitir la continuidad de la casa aragonesa, hasta pasar,  algunas de sus figuras, a normas con rango de Ley con las corrientes codificadoras de finales del  siglo XIX, que fueron cristalizando en normas jurídicas como el Apéndice de 1.925, la Compilación de 1.967, y tras la aprobación de la Constitución de 1.978  y la asunción de competencias del Estatuto de Autonomía de Aragón en ejercicio de las mismas vieron la luz la Ley de Sucesiones por causa de muerte y la Ley de Régimen Económico Matrimonial y Viudedad.

Desde los antiguos Fueros y Observancias del Reino de Aragón hasta la Ley 1/1999 de 24 de febrero de Sucesiones por causa de muerte, el derecho civil aragonés ha sufrido cambios y,  como veremos, también la propia figura de la colación, desde el derecho romano  hasta su regulación actual, sin olvidar que fue objeto de discusión la  conservación de la Observancia 1ª De Donationibus que el ilustre jurisconsulto aragonés Don Luis Franco en su memoria dirigida al R. e I. Colegio de Abogados de Zaragoza y en la que entendía como una institución de la que debería prescindirse1, tema que sometido a la consideración del Congreso, en sus sesiones de 11 y 14 de marzo de 1881, concluyó que la colación no podía ser admitida como en el derecho castellano ya que al estar establecida por ley entraba en pugna con la libertad de testar aragonesa, que además no tendría lugar en las sucesiones intestadas, permitiéndose únicamente cuando los padres se reservaren el derecho a imponer la obligación de colacionar o la impusieren en documento público inscrito cuando se tratare de inmuebles,  y estableciendo el justiprecio del bien, que será lo que habrá de traerse a colación y no el bien en sí.2

En el Derecho romano, los hijos emancipados perdían el carácter de herederos forzosos del paterfamilias, permitiendo el Pretor que a solicitud de éstos pudieran participar en su herencia, bien en la testada bien en la intestada, que produjo una nueva situación de reparto desigual en los bienes, al permitir la participación de los hijos emancipados en el caudal relicto del paterfamilias, al que pertenecía todo cuanto adquirían hijos sujetos a su patria potestad, mientras que éstos no participaban en los bienes adquiridos por los emancipados. La colación surgió para evitar esta situación de desigualdad entre los hijos emancipados con los no emancipados al enriquecerse injustamente éstos últimos en perjuicio de los primeros que habían entregado al paterfamilias todos los bienes adquiridos. Así lo expresaba CABALLERO LASIERRA3: “…el Derecho Civil establecía que los hijos emancipados perdían el carácter de herederos suyos y necesarios y el de agnados4 por el mero hecho de la emancipación. A instancia de los hijos emancipados el Pretor, con la finalidad de que tal perdida del carácter de herederos del pater familias resultase tan rigurosa, les otorgó en la herencia testada la bonorum possesio contra tabulas y en la herencia intestada la bonorum posesio unde liberi. Con ello los hijos emancipados participaban del caudal relicto del padre, al que pertenecía cuanto adquirían los hijos que se hallaban bajo la patria potestad, sin que estos participasen en los bienes de los emancipados que no ingresaban en el caudal del paterfamilias, con lo que seguía sin igualarse la condición de los hijos.

Para corregir esta anómala situación, se introdujo por el Pretor la figura de la Colación basada en la equidad5. Con la Collatio Bonorum el Pretor impone al emancipado la obligación de dividir con los sui todo lo adquirido desde la emancipación hasta la muerte del pater y que de no haber sido emancipado habría pasado a integrar el patrimonio de éste. La collatio descansa en la ficción de que el emancipado es suis heres.

En la época imperial, aparecida la doctrina de los peculios, se redujo la antigua colación, que abarcaba a toda clase de adquisiciones, a los bienes que no pudieran hacer suyos los hijos constituidos en potestad, eximiéndose a los emancipados colacionar el peculio castrense y el cuasi-castrense; la colación se verifica mediante promesa estipulatoria que hace el emancipado a los sui de aportar sus bienes.

Con Justiniano se cierra esta evolución, se implanta la collatio descendentium con la finalidad de nivelar las desigualdades existentes entre los distintos descendientes, tomando como base para ello la voluntad presumible del ascendiente a quien se hereda. Todo descendiente, testamentario o abintestato tiene la obligación de colacionar lo recibido por donación propter nuptias y las sumas recibidas del ascendiente para obtener algún cargo público. Las donaciones comunes no están sujetas a colación, salvo que sea ordenada por el causante o que el donatario concurra con otro descendiente obligado a verificar la de la dote o la donatio propter nuptias6.

Se entendió y fundamentó la colación en que lo recibido a título gratuito en vida por los herederos lo era en concepto de anticipo de herencia, y en consecuencia debían contarlo en su parte, de tal forma que ficticiamente devolvían o llevaban a la masa común lo percibido en vida para así repartirlo entre los herederos legitimarios o forzosos para que junto con el donatario, también heredero legal o forzoso, pudieran percibir de forma igualitaria la herencia del causante7.

Mientras en el sistema del Código Civil, se impone la colación de bienes de forma necesaria y eludible únicamente por voluntad del causante, en Aragón tradicionalmente la colación de bienes no procede por ministerio de la Ley sino por voluntad del causante quien puede ordenarla por testamento u otro instrumento fehaciente (como señalaba el Apéndice) o documento público (en palabras de la compilación de 1967), bien sea éste el título de la propia liberalidad, bien sea por contrato sucesorio o el testamento (como establece la vigente Ley de Sucesiones).

Históricamente en Aragón la idea de colación quedaba excluida. Así lo expresaba Felipe Sánchez Román8,  “La Libertad que tienen los padres, según el Fuero de Aragón, de hacer donaciones á sus hijos, entrando no obstante, el donatario a partir con los demás herederos en los bienes restantes, excluye toda idea de colación. Las Observancias I y XVII, De Donationibus y De Iure Dotium facultan, la primera, al padre para dar al hijo, por razón de matrimonio las heredades o bienes que quisiere, siendo válida la donación, que no habrá de tomarse en cuenta al practicar la división de los demás bienes9, y la segunda también faculta al padre, cónyuge supérstite, para dar al hijo que se case los bienes que quisiera, lo cual no excluye el derecho de partir con sus hermanos los restantes10.”

Estas dos observancias citadas, son la base de la no colacionabilidad de los bienes por ministerio de la Ley, quedando la obligación de colacionar a la libre voluntad del disponente. Franco de Villalba atribuye la falta de colación en Aragón a la inexistencia de patria potestad11.

En el proyecto de Apéndice al Código Civil, para Aragón, se continuó con la tradición de la no colacionabilidad de los bienes por ministerio de la Ley. Establecía el art. 287 del Proyecto de Apéndice al Código Civil en Aragón que “Por Ley no se conoce en Aragón la colación de Bienes.  ….12

El Apéndice al Código Civil correspondiente al Derecho Foral de Aragón, aprobado por Real Decreto de 7 de diciembre de 1925, recogió en su artículo 45, similar disposición, estableciendo: “La colación de bienes no procede en caso alguno por ministerio de la Ley. ...”

Redactado el Anteproyecto de Compilación del Seminario de la Comisión de Jurisconsultos de 196113, el artículo 90 señalaba que  La colación de liberalidades no procede en caso alguno por ministerio de la Ley, ...

En el siguiente Anteproyecto de 1962 el artículo 91establecía La colación de liberalidades no procede en caso alguno por ministerio de la Ley, …”. En el Anteproyecto de 1963, aparece en el artículo 87 la colación sin variación ninguna en cuanto a la redacción de 1962 14.

La Compilación del Derecho Civil de Aragón, aprobada por Ley 15/1967 de 8 de abril, reguló la Colación en un único precepto, el artículo 140, (que no sufrió modificación en su redacción original por las ulteriores modificaciones, Real Decreto Ley 33/1978 de 16 de Noviembre, sobre mayoría de edad,  Ley 3/1985 de 11 de Mayo por la que se adoptó e integró en el ordenamiento jurídico aragonés el texto normativo de la Compilación,  Ley 3/1988 de 25 de abril, sobre equiparación de los hijos adoptivos, Ley 4/1995 de 29 de marzo, sobre modificación de la Compilación  del Derecho Civil de Aragón y de la Ley de Patrimonio de la Comunidad Autónoma de Aragón en materia de sucesión intestada), establecía: La colación de liberalidades no procede por Ministerio de la Ley, … .”

La Ley 1/1999 de 24 de febrero, de Sucesiones por causa de muerte, en su art. 47 señala que “La colación de liberalidades no procede por ministerio de la ley, …”

La colación, como cualquier otra institución jurídica, ofrece dificultades para su definición por la confusión terminológica que se ha empleado en el Código Civil, de aplicación subsidiaria hasta la aprobación de la Ley 1/1999 de sucesiones por causa de muerte, sin que ello deba entenderse en la actualidad como un total rechazo a su aplicación, que lo será en defecto de normas aragonesas y de acuerdo con los principios que las informan15.

Mientras para  NAVARRO AMANDI16 el elemento que la caracteriza es la imputación en la legítima de lo recibido por título gratuito en vida del causante de la sucesión; BONET encuentra el elemento diferenciador en la finalidad de la agregación al caudal de los ascendientes, de los bienes que los descendientes recibieron de aquellos durante su vida, a fin de que tenga lugar la más justa y equitativa computación de las legítimas; ALCUBILLA la define como el acto en virtud del cual los descendientes llevan a la masa común de la herencia de su padre o ascendiente los bienes que de él han recibido para que contándosele como parte de su legítima se haga la división con la debida igualdad sin perjudicar las legítimas de los demás herederos.  MANRESA diferencia la colación de la imputación y de la reducción. Dice, que Colacionar es llevar, agregar o devolver a la masa hereditaria, en realidad o ficticiamente, bienes que salieron del caudal del causante en vida de éste, pero que la Ley entiende que salieron, sólo, como anticipo de la misma herencia. Imputar es aplicar esos bienes de que el causante se desprendió gratuitamente durante su vida, a la porción forzosa o a la porción libre de su herencia. Reducir es anular en parte esas disposiciones gratuitas cuando son abusivas, esto es cuando el causante dispone libremente de toda la porción forzosa, o de una fracción de la misma, en perjuicio de los derechos legitimarios.

Para el Tribunal Supremo la colación tiene como finalidad alcanzar lograr una situación de igualdad entre los herederos legitimarios por que así lo quiso el testador mediante  la liberalidad entregada en vida pero como anticipo de su cuota hereditaria. En su sentencia de 17 de marzo de 1989, señala: La reducción de las disposiciones a título gratuito responde a la finalidad de salvaguardar el principio de intangibilidad de las legítimas, que garantiza el art. 813 del C.C., y la colación tiene como finalidad procurar entre los herederos legitimarios la igualdad o proporcionalidad en sus percepciones, por presumirse que el causante no quiso la desigualdad de trato, de manera que la donación otorgada a uno de ellos se considera como anticipo de su futura cuota hereditaria. … el art. 1035 se refiere a que el heredero, para que tenga obligación de colacionar ha de haber recibido bienes o valores en vida del causante por dote, donación u otro título gratuito.17

Ahora bien, el propio Tribunal Supremo, induce a confusión, cuando establece que la finalidad de la colación de bienes tiende a defender la intangibilidad de la legítima y, por ello, a la igualdad entre los herederos forzosos en el supuesto de alteración de esa igualdad… (STS 19 de Junio de 1978, R.J. Aranzadi, 1978, 2357).

La colación en sentido estricto para DIEZ-PICAZO y GULLON18Es un mecanismo de carácter igualitario o compensatorio, una operación que exige la concurrencia de herederos forzosos y unas donaciones que rigurosamente sean oficiosas, lo que excluye problemas de inoficiosidad o reducción. La colación se presenta como aquella situación jurídica que se produce cuando varios herederos forzosos concurren en una misma sucesión y por virtud de la cual cada uno de ellos tiene el deber –y correlativamente los demás el derecho- de recibir de menos en la masa hereditaria por un importe igual a lo que hubiesen recibido en vida del causante por título gratuito.”

O’CALLAGHAM apoya el concepto de colación en la Sentencia del Tribunal Supremo de 17 de Diciembre de 199219, señalando que es la agregación intelectual que deben hacer al activo hereditario los legitimarios que concurran en una sucesión con otros, de los bienes que hubieren recibido del causante en vida de éste, a título gratuito para computarlos en la partición.

Para LACRUZ20 “Se trata de una integración intelectual del donatum a los herederos forzosos aceptantes con la parte del relictum destinada a los mismos, para que se tenga en cuenta en la formación de sus cuotas, asignándose dicho donatum en la parte de quien lo ha recibido. La colación es, por lo tanto,  una modificación en la formación de las cuotas sucesorias que se produce cuando hay herederos forzosos y alguno de ellos ha recibido donaciones del causante. Los herederos forzosos integrarán el donatum en el relictum  para su consideración en formación de las cuotas sucesorias y posterior asignación de lo donado en la parte de quien lo recibió.

El fundamento de la colación en el derecho aragonés es diametralmente opuesto al del Código Civil. DIEZ PICAZO Y GULLÓN siguiendo a Fochielli21, resumen las distintas posiciones doctrinales, en la primera de ellas lo busca en la teoría de la voluntad presunta del causante, manifestando que se presumen que el causante tuvo la voluntad de imponer la obligación de colacionar puesto que en otro caso hubiere liberado de tal obligación al donatario, exigiendo el Código Civil una dispensa de colación no habiéndose limitado la ley a presumir la voluntad del causante sino un régimen legal objetivo que funciona como supletorio de la reglamentación negocial.

En el derecho aragonés la tradición ha sido la no colacionabilidad de los bienes, y así tanto las observancias 1 y 17 (que taxativamente reflejaba que non habemus de foro collationem bonorum ), como el Apéndice de 1.925 (art. 45 La colación de bienes no procede en caso alguno por ministerio de la Ley. Los padres podrán ordenarla, en disposición de última voluntad, en capitulación matrimonial o en otro instrumento fehaciente, y en tal caso se habrán de cumplir las condiciones que aparezcan establecidas en los respectivos documentos, y con la prelación en estos establecida), la Compilación de 1967 ( en su art. 140: La colación de liberalidades no procede por ministerio de la ley, más puede ordenarse en testamento u otro documento público. Quedan a salvo las normas sobre inoficiosidad.) y la Ley de Sucesiones (Art. 47, la colación de liberalidades no procede por ministerio de la ley, más puede ordenarse en el título de la propia liberalidad, o en pacto sucesorio o testamento), se ha impuesto como premisa que la colacionabilidad, en el derecho aragonés, depende de la voluntad expresa del disponente o donante.

En la  teoría del interés familiar que se explica a través de la tutela de específico interés familiar, a través de la idea de la copropiedad familiar, que tampoco tiene en Aragón sentido, ya que la tendencia natural ha sido la indivisión del patrimonio familiar y que éste vaya a una sola mano, siendo que el derecho sucesorio aragonés ha buscado tradicionalmente la pervivencia de la casa como institución aragonesa de raigrambre y contenido familiar y patrimonial que no es coincidente con la teoría expuesta, que además nada tiene que ver con la colación que en Aragón, no procede sino por voluntad del donante cuyo primordial interés familiar se encuentra en la continuidad de la casa y en no disgregar el patrimonio familiar.

En cuanto a la tesis de la igualdad entre los descendientes y la idea de la donación como anticipación de herencia, se sustenta en la igualdad que la colación pretende entre los herederos forzosos, y que para FORCHIELLI el fundamento de la colación está tanto en la igualdad como en la idea de que la donación hecha a un descendiente es un anticipo hereditario. En derecho aragonés tampoco encuentra un fundamento riguroso la tesis de la igualdad, ya en primer lugar la legítima puede distribuirse por voluntad del testador de forma igual o desigual entre los legitimarios, y en segundo lugar, actualmente, puede darse la colación entre herederos no legitimarios, y, existiendo varios, la colación sólo podría ser entendida como un anticipo de herencia realizado por el donante o disponente a un heredero, y si además a quien le es impuesta es legitimario la obligación de traer a colación los bienes objeto de la liberalidad no necesariamente implicará un aumento de la porción legitimaria a recibir por el resto de los herederos legitimarios, téngase en cuenta que en Aragón las donaciones generalmente han tenido y tienen el carácter de anticipo de la legitima22.

Para O’CALLAGAHAM23 el fundamento de la colación es, complemento del sistema legitimario, evitar las diferencias entre legitimarios por razón de lo que hubieran recibido antes gratuitamente del causante.

Para LACRUZ y ALBALADEJO 24 existe un doble fundamento en la colación, por una parte  igualar a todos los herederos y por otra un anticipo de la herencia al favorecido por la donación.

En Aragón, y en plena coherencia con nuestro sistema de derecho civil, el fundamento de la colación se encuentra únicamente en la voluntad expresa del donante en cuanto ordena, con las formalidades requeridas, que uno o varios herederos colacionen el bien o bienes que, recibidos en vida del donante éste haya establecido, para computarlos en el relictum e imputarlos posteriormente a los donatarios en su parte.

1) Voluntariedad.- La Ley de Sucesiones por Causa de Muerte en Aragón, en su artículo 47 ya expresa la característica de la colación al titular dicho precepto con la VOLUNTARIEDAD.

Se ha hecho referencia anteriormente al sistema diametralmente opuesto del Código Civil con el derecho aragonés; derivado del principio de libertad civil y del principio Stamdum est Chartae, la voluntad caracteriza a la colación que no procede por ministerio de la Ley, primando este carácter de voluntariedad sobre las normas de inoficiosidad.

Esta voluntad será clara cuando así se establezca de forma inequívoca y sin duda alguna la obligación de colacionar por parte del donatario, y será presunta cuando la entrega de bienes se realice en concepto de anticipo de herencia, o cuando se deduzca de la voluntad expresada por el testador en las expresiones consignadas en el documento en el que se establezca la obligación de colacionar.

La sentencia del Juzgado de Primera Instancia núm. 2 de Jaca, de fecha 15 de Noviembre de 199425, analiza y concluye estar sujeta a colación, la donación de un inmueble que lo fue en concepto de herencia anticipada, interpretando así en sentido positivo la obligación de colacionar, expresión ésta que, en su sentido habitual y cotidiano, únicamente puede ser interpretada como el derecho del causante de atribuir a un heredero anticipadamente lo que ulteriormente se atribuya a los demás por vía mortis causa, pero no como referente a un reparto desigual entre los mismos, y así su Fundamento de Derecho primero (sic):

Primero.- La cuestión controvertida en el presente procedimiento lo es de naturaleza estrictamente jurídica y pasa forzosamente por interpretar el sentido de la expresión “en concepto de herencia anticipada” utilizada por los cónyuges causantes en su escritura de donación de fecha 3 de septiembre de 1.973. Una interpretación que tanto por su examen de tipo literal, como lógico-sistemático y teológico26 debe forzosamente llevarnos a la conclusión de que la intención de los donantes no era otra que la de atribuir a su hija anticipadamente lo que pudiera corresponderle ulteriormente por vía mortis causa. Igualmente lo entendió la Sentencia del Tribunal Supremo de 3 de junio de 1965 al considerar como colacionable todo tipo de lucro derivativo y dimanante del causante, incluyendo lógica y primordialmente las donaciones. Una interpretación distinta supondría una vulneración del art. 1.035 del Código Civil, siendo a este respecto irrelevante e inaplicable al caso la interpretación que pretenda la demandada del art. 140 de la Compilación de Derecho Foral Aragonés, dado que es precisamente en un documento público como el que constituye la meritada escritura en el que se establece que el inmueble es donado es donado en concepto de herencia anticipada, expresión que en su sentido habitual y cotidiano únicamente puede ser interpretada como alusiva  al deseo de atribuir a un heredero anticipadamente lo que ulteriormente se atribuya a los demás por vía mortis causa, pero no como referente a un reparto desigual entre los mismos. Por todo ello procede la colación del inmueble mencionado, debiendo compensarse a los restantes herederos en los términos previstos en el art. 1046 y ss. del Código Civil.”

Esta obligación de colacionar depende de la voluntad del donante-causante, por lo que la ausencia de tal voluntad incide en sentido negativo entrando en juego la presunción de no proceder la colación por ministerio de la ley.

En este sentido, la ausencia de voluntad excluye la obligación de colacionar, y la encontramos tanto en la Jurisprudencia del Tribunal Supremo como en sentencias de Juzgados de Primera Instancia, al no plasmarse en documento público la declaración de voluntad, ausencia de mandato expreso, inexistencia de datos que permitan inferir que se hizo en concepto de anticipo de herencia, la donación en vida de dinero en virtud de testamento mancomunado, no ha de computarse en la herencia, al no existir voluntad posterior del donante en el sentido de considerarse colacionable el dinero, o cuando por los actos posteriores del donante se infiera la existencia de una donación sin imposición de la obligación de traer a colación los bienes donados.

La sentencia del Juzgado de Primera Instancia de Calamocha de 5 de febrero de 199727, fundamento de Derecho tercero, establece (sic):

“Tercero.- … dado que la sucesión en la que se pretende efectuar la colación del millón de pesetas se ha deferido por voluntad de la Ley –artículo  658 C. Civil- no constando documento público alguno en el que se plasme la voluntad del donantecausante de que la donación efectuada sea objeto de colación, siendo éste el supuesto planteado y no la inoficiosidad de la donación a efectos de calcular la legítima –artículo 818 c. Civil-, se ha de declarar que no ha lugar a la colación  …”

En la sentencia del Tribunal Supremo de 16 de febrero de 199628, fundamentos de derecho segundo y cuarto, se establece que no constando que el dinero donado por el padre lo hubiera sido con el encargo de invertirlo en determinada proporción, y con el que adquirió una finca no es objeto de colación, al no existir datos posteriores que indiquen que la voluntad del padre contradijera lo realizado por el hijo:

 “SEGUNDO.- … Para resolver el  motivo lo primero que debe hacerse es fijar la naturaleza jurídica de la declaración de voluntad y los efectos jurídicos que puede producir.

El contenido del documento no puede constituir la manifestación externa de ningún pacto sobre herencia futura, pues ello está prohibido por la Ley. No revela tampoco que sea expresión de un mandato expreso del padre que al donar el dinero impusiera el encargo de invertirlo en determinada proporción, pues como se ha dicho, no consta que en los años de vida siguientes a la donación del dinero, actuara en contra de lo realizado por el hijo receptor del dinero.”

“CUARTO.- La calificación del documento y su interpretación permiten concluir que en el patrimonio dejado en el testamento no debe incluirse lo donado en vida y en consecuencia  decae el motivo tercero, que con cita del art. 1282 y tras dedicar su desarrollo a analizar subjetivamente las pruebas de autos, se pretende sustituir a la sala de Instancia en su función calificadora y de valoración de las pruebas, lo que está vedado en casación.

Decae también el motivo cuarto en el que se denuncia la infracción del art. 1.056 del Código  Civil, porque estando fuera del caudal relicto la finca litigiosa, no puede entenderse que el causante violara dicho artículo al dividir la herencia, ni la jurisprudencia que lo interpreta, a la que se refiere el motivo quinto, porque lo decidido por la Audiencia es que al testar el padre rectificó la situación creada por el hijo al invertir el dinero donado para comprar fincas a los hijos.”

La Sentencia del Juzgado de Primera Instancia Núm. 14 de Zaragoza de 27 de Octubre de 199829, fundamento de derecho cuarto, declara no ser objeto de colación la entrega de dinero al no existir dato alguno que permita concluir que se hizo como anticipo de la herencia:

“… hay que comenzar indicando que la actora reclama, respecto a los bienes inventariados bajo los números 2 a 4 inclusive (y que consisten en saldos de cuenta de activos financieros, libreta de ahorros e imposición a plazo fijo), el reconocimiento de su derecho a la percepción de la cantidad de 2.082.411 pesetas, suma respecto de la cual están en principio de acuerdo los demandados si bien la reducen a 700.000 pts ya que entregada por el padre en fecha 3 de octubre de 1994 a cuenta de su parte en la herencia, siendo, en todo caso, un crédito que posee la actora contra la masa hereditaria del padre fallecido, al haber dispuesto este, en vida, de tal cantidad existente en los mencionados depósitos bancarios; pues bien, siendo cierta la entrega a la actora de la citada cantidad (docs. 1 y 2 de la contestación) poco tiempo después de tener lugar la boda de ésta, debe entenderse la citada entrega, pese a las aparentes malas relaciones entre padre e hija, como una donación efectuada por éste con motivo de la boda (art. 632 C.Civil.), al no existir dato alguno que permita inferir que dicha entrega lo fue en pago parcial de parte de la herencia materna, donación que, al ser las partes de vecindad civil aragonesa, no es colacionable (art. 140 de la Compilación) y por lo tanto no afecta a la masa hereditaria. …”

La Sentencia de la Audiencia Provincial de Zaragoza, de 6 de julio de 199930, establece:

Quinto.- Los once millones de pesetas en la cuenta 5.448, abierta el 15-XII-1991, resultan donados por Doña Victoriana a sus hijas Doña María y Doña María Pilar C.A., mediante el cambio de cuenta, se corresponden con una causa remuneratoria, y en el último testamento de 27 de julio de 1994 ya no se hace referencia a cantidad alguna, como se hacía en todos los anteriores, que contenían la cláusula de que la institución de herederos se extiende a todos los bienes derechos y acciones de la testadora, presentes y futuros y muy especialmente se refiere al dinero de la testadora depositado en la CAMPZAR, Sucursal de Tarazona, con independencia de que la titularidad formal de los depósitos, cuentas o libretas de ahorro sea única o compartida.

Esta donación no es colacionable conforme al art. 140 de la Compilación de Derecho civil de Aragón, y han quedado a salvo los legitimarios.”

2) Solemnidad.- La colación de bienes, al ser una obligación impuesta al donatario, en su primera regulación legal en el Apéndice de 1925, ya exigió que el requisito formal estuviere investido de cierta solemnidad establecido de tal forma que pudiera ser ordenada en disposición de última voluntad, capitulación matrimonial u otro instrumento fehaciente, para posteriormente la Compilación de 1967, exigir que se ordenase en testamento u otro documento público, siendo criticado por la doctrina31 al considerar que los testamentos ológrafos y los otorgados (vigente la Compilación) ante Párroco no son documentos públicos aún cuando se protocolicen, pues conforme al art. 1216 requieren estar dotados de las solemnidades establecidas por el Reglamento Notarial. Por su parte, Lacruz Berdejo, afirma que el testamento ológrafo una vez adverado y protocolizado deviene en documento público.

La Ley de Sucesiones, por su parte y en el art. 47.2 dispone que la colación puede imponerse en el título de la propia liberalidad, en pacto sucesorio o testamento.

Respecto a la colación establecida en el título de la propia liberalidad, la primera cuestión que se plantea  es si ésta, en principio, podrá ser en documento público o documento privado. En cuanto al primero no plantea problema alguno, salvo los puedan derivar de su invalidez o ineficacia.

Por el contrario se puede plantear alguna cuestión derivada de la obligación de colacionar establecida en documento privado. De la  dicción literal del art. 47 de la Ley de Sucesiones aragonesa se deduce que podrá imponerse en el título de la propia liberalidad, debiendo constar por escrito aún cuando se trate de cosa mueble, no siendo admisible la imposición de colacionar verbalmente, a diferencia del sistema establecido en el código civil para las donaciones intervivos. En principio, el art. 632 del C.C. nos dice que las donaciones de cosa mueble podrán hacerse verbalmente o por escrito, requiriendo la entrega de la cosa en la donación verbal, y faltando la traditio no surtirá efecto si no se constan por escrito la donación y la aceptación. Parece que sería posible la donación de cosa mueble por escrito imponiendo la obligación de colacionar; esta obligación, conforme al art. 620, supone que las donaciones que hayan de producir sus efectos por muerte del donante se regirán por las reglas establecidas en el capítulo para la sucesión testamentaria.

Por otra parte, conforme al art. 1216 del C.C. es documento público, no sólo el autorizado ante notario, sino también el autorizado por empleado público competente, con las solemnidades requeridas por la Ley, considerando además que por el art. 1.225 C.C. el documento privado reconocido legalmente tendrá el mismo valor que la escritura pública entre los que lo hubiesen suscrito y sus causahabientes, y disponiendo el art. 1.227 que la fecha de un documento privado no se contará respecto de terceros sino desde el día en que hubiese sido incorporado o inscrito en un registro público desde la muerte de cualquiera de los que lo firmaron, o desde el día en que se entregase a un funcionario público por razón de su oficio, parece que el requisito ad solemnitatem, con independencia del valor probatorio, perdería consistencia por cuanto el legislador no lo ha exigido.

En base a lo anterior, y a modo de ejemplo, un documento privado reconocido en acto de conciliación en el que el demandado en conciliación se aviene a reconocer el contenido del mismo, esto es la donación y la obligación de colacionar impuesta en el mismo, deja de ser documento privado y se considerará documento público desde el momento en que aprobado se expida el testimonio del mismo por funcionario competente; lo mismo ocurrirá respecto de un documento privado tras el procedimiento declarativo en el que se reconozca por sentencia firma la validez de la donación y obligación de colacionar, siendo la sentencia documento público distinto del notarial.

A ello, hay que añadir que si el legislador pudo establecer que la obligación de colacionar se impusiera en escritura pública, como acontece con los pactos sucesorios,  y sin embargo no lo hizo por omisión voluntaria o involuntaria a la mención de escritura pública o documento público notarial, tal formalidad parece ser no será exigible.

En cuanto a la Colación establecida en pacto sucesorio, su posibilidad tiene respaldo en el propio art. 47 de la LSCM, al establecer que puede ser ordenada por pacto sucesorio, obligación impuesta que aceptada por el donatario y por la propia definición de pacto sucesorio que, siguiendo a LACRUZ, es aquella ordenación mortis causa en la que la voluntad del ordenante –instituyente- queda vinculada a otra voluntad –instituido o tercero- no pudiendo revocarse dicha disposición por acto unilateral del causante, vinculará a todos aquellos otorgantes del pacto.

Ahora bien, frente a lo expresado anteriormente en cuanto se hizo referencia a la ordenación de colación en el titulo de la propia liberalidad, el requisito de solemnidad, necesariamente no se  requiere en el documento que establezca la liberalidad y la obligación de colacionar de bien mueble, puede ser un documento privado, sin perjuicio de las dificultades probatorias, su validez y eficacia.

El pacto sucesorio sí deberá estar revestido de requisitos de solemnidad, al requerirse escritura pública o capítulos matrimoniales en su otorgamiento.

También podrá imponerse la colación en testamento. Se plantea por la doctrina si la obligación de colacionar impuesta en testamento ológrafo tendrá validez. En mi opinión, habrá que dar respuesta afirmativa, contrariamente a lo manifestado por un algún autor32,  siempre y cuando sea protocolizado por el Juez competente en el plazo legal establecido. Por lo tanto, protocolizado un testamento ológrafo que contenga la obligación de colacionar devendrá en documento público y válido mientras no se declare su invalidez o ineficacia, pues conforme al art. 1.216 del Código civil, es documento público no sólo el autorizado por Notario, sino también el autorizado por funcionario público competente. Tampoco exige la Ley que el testamento deba ser autorizado por Notario, por lo que parece dar cabida al testamento ológrafo, aún cuando se hiciera de forma mancomunada, siendo por ello coherente con la propia Ley de sucesiones.

Dudosa es la admisión del testamento verbal, por cuanto parece que supone una gran inseguridad jurídica al depender, no tanto de la voluntad del testador, sino de la declaración de los testigos cuya presunta voluntad es declarada por el Juez ser testamento33.

En cuanto al Testamento otorgado ante Párroco, o Capellán como dice la Compilación, desde la entrada en vigor de la Ley 1/1999 no es posible su otorgamiento. Ahora bien, ¿qué ocurrirá con aquellos otorgados antes del 23 de abril de 1999, en que fue otorgado, y posteriormente el testador haya salido del peligro de muerte, pero se produzca el fallecimiento tras la entrada en vigor de la Ley vigente, cumpliéndose los requisitos legales para el otorgamiento, presentación y adveración? Dicho testamento será plenamente valido conforme a la disposición transitoria segunda y, conteniendo cláusula que obligue a colacionar, podrá tener plena validez.

Fuera de los supuestos mencionados anteriormente, no ofrece duda alguna, la posibilidad de imponer la obligación de colacionar en testamento otorgado ante Notario.

3) Preexistencia de una atribución lucrativa.- Haciendo referencia al momento en que se ha de recibir la liberalidad para que surja la obligación de colacionar, ha de ser en vida del causante, como requisito ineludible, cuando el donatario reciba la liberalidad para que nazca la obligación de colacionar. Del art. 47.2 de la LSCM34 parece deducirse lo anterior. Este precepto al decir que la obligación de colacionar se impondrá en el mismo título de la propia liberalidad o en pacto sucesorio, refieren bien una donación intervivos con la obligación de colacionar, bien mortis causa considerada pacto sucesorio, bien donación intervivos, que requieren que el documento se haya firmado en vida del causante. Igualmente la referencia a la posibilidad de ordenar la colación en testamento implica la existencia de un acto de liberalidad anterior al otorgamiento del testamento, y por lo tanto que, en todo caso, la liberalidad se haya realizado en vida del causante.

Acontece igual en el Código Civil, en interpretación que hace el Tribunal Supremo indicando que el art. 1.035 se refiere a que el heredero, para que tenga obligación de colacionar ha de haber recibido bienes o valores en vida del causante por dote, donación u otro título gratuito (STS 17 de marzo de 1989, R.J. Aranzadi 1989, 2161).

4) Existencia de Herederos.- Deberá haber una pluralidad de herederos, aunque sólo uno esté obligado a colacionar, la colación ordenada cuando existe un único heredero carece de fundamento alguno ya que computarse lo recibido por titulo de liberalidad para su imputación sin que ninguna cuota hereditaria pudiera verse modificada carecería de sentido. Esta pluralidad de herederos, se desprende del art. 49.2 cuando señala “…percibiendo sus coherederos…” y el art. 49.3 en cuanto habla “Si un coheredero…”

5) Alcance de la colación. Algunos autores35 entienden que se limita a la sucesión intestada puesto con la testamentaria puede acrecentarse la igualdad entre los coherederos beneficiando a alguno o algunos de ellos, excluyen los legados de la obligación de colacionar (éstos se entienden como una voluntad de favorecer a un heredero) incluyendo únicamente las donaciones, y en cuanto a los sujetos, algunas legislaciones la extienden a todos los herederos, el derecho civil común la extiende a los herederos forzosos mientras que otras legislaciones  sólo a los descendientes –legitimarios-.

En Aragón, la obligación de colacionar puede ser impuesta a quienes tengan la condición de herederos, y en consecuencia el alcance lo será a quienes la adquieran bien por pacto, testamento o sucesión legal.

6) Innecesariedad de simultaneidad en el tiempo de la liberalidad con la ordenación de colacionar. Se ha planteado el problema del momento en que el donante puede establecer la obligación de colacionar al donatario. Se ha discutido por la doctrina si esta obligación ha de realizarse en el mismo momento en se otorga la liberalidad o puede serlo en un momento posterior.

La cuestión, plantea sus dificultades especialmente en cuanto se admita que la obligación de colacionar pueda establecerse en un momento posterior al de la liberalidad, pues el donatario pudo no aceptar la donación si se le imponía esa obligación. En este sentido MERINO HERNÁNDEZ, al hablar de la situación injusta que puede crearse cuando la donación se realice en documento posterior, que puede crear un quebranto económico importante, ya que opina que la obligación de colacionar deberá realizarse en el mismo documento36. Tengamos en cuenta en Aragón el carácter de las donaciones (art. 68 L.S.), la donación universal de bienes habidos y por haber equivale a institución contractual de heredero, salvo pacto en contra, por lo que nos planteamos lo siguiente:

a) Si entendemos en singular su expresión literal, “institución contractual de heredero” está claro que la obligación de colacionar impuesta al mismo sería ineficaz.

b) Si son varios los instituidos herederos (institución de uno o varios contratantes a favor de varios de ellos –art. 65.a) LSCM-, podría establecerse la obligación de colacionar (los pactos sucesorios pueden contener cualesquiera estipulaciones mortis causa a favor de los contratantes, …con las cargas y obligaciones que se convengan –art. 66 LSCM) respecto de aquellos bienes que, uno de ellos,  hubiere recibido con anterioridad a pacto bien por entender que lo ha recibido como anticipo de su herencia, bien por entender que lo ha sido como anticipo de su legítima por existir la intención del instituyente de modificar la parte o cuota que pudiera recibir. En caso de que el pacto no se pronunciara sobre la obligación de colacionar, en virtud del principio de irrevocabilidad unilateral, por testamento unilateral posterior o documento público no podría ser modificado, salvo que en dichos actos concurrieran todos los firmantes del pacto (testamento mancomunado, o escritura pública).   

c) Igualmente, la donación mortis causa de bienes singulares tendrá el carácter de pacto sucesorio; en estos casos habrá de estarse al pacto y la imposición en documento posterior de la obligación de colacionar no será posible sin la concurrencia de los firmantes del pacto, salvo que el donante se reserve la facultad de colacionar unilateralmente con posterioridad al acto.

d) Nada dice sin embargo de las donaciones “intervivos” pudiendo referir este supuesto el que las partes no hayan previsto que el pacto no equivalga a institución contractual de heredero (art. 68.1 in fine), al ser válido el pacto que no contenga institución de heredero (art. 150 LSCM), siendo por ello dudoso el establecimiento de la obligación de colacionar, con posterioridad a la donación, en testamento unilateral o documento público posterior, ya que el donatario aceptó la donación sin adquirir ese compromiso, y en Aragón como sabemos “Non habemus de foro collationen bonorum”.  

No obstante lo anterior,  cabe señalar que desde el Apéndice de 1925 hasta la Ley de Sucesiones de 1999 que rige en la actualidad, ha sido posible imponer la obligación de colacionar en documento posterior a la liberalidad, al permitir por testamento ordenar la colación de bienes37.

a) Antecedentes y evolución . Cualidad de heredero en la actualidad.

Decía la Observancia 1ª De Donationibus:  Es Observancia que los padres pueden dar al hijo cuando contrae matrimonio –según el uso de Aragón- varias heredades o varios bienes y esta donación valdrá; y, no obstante esto,  tendrá parte en los otros bienes de los padres sin que esté obligado, en su caso, a hacer colación con los otros hermanos.

La Observancia 17ª  De Iure Dotium, establecía: Así mismo, el padre o la madre sobrevivientes, si los bienes del difunto no han sido aún divididos entre los hermanos, puede dar a sus hijos, antes de que se haga la división, lo que le pareciere de los bienes muebles e inmuebles indivisos, en caso de que contraigan matrimonio, aunque queden algunos sin contraerlo. Y, si el que contrajo matrimonio no hubiera hecho el finiquito, a pesar de todo, repartirá con los demás hermanos los bienes que permanecen sin dividir, por que no existe por Fuero Colación de Bienes. Otra cosa es si se ha hecho el finiquito, porque entonces no cabe el derecho de sucesión o el de división ni el de pedir la partición de lo que queda con los demás hermanos.”

En el proyecto de Apéndice al Código Civil, para Aragón, eran los padres quienes podían ordenarla por disposición de última voluntad, capítulos matrimoniales o instrumento fehaciente, remitiendo a la voluntad de los padres el modo en que ha de hacerse esta colación. Establecía el art. 287 del Proyecto de Apéndice al Código Civil en Aragón que “…  Los padres pueden, sin embargo, ordenarla por disposición de última voluntad, capitulación matrimonial o en otro instrumento fehaciente, ajustándose en tal caso la división de la sucesión a las condiciones que se hubieren prefijado.38

El Apéndice al Código Civil correspondiente al Derecho Foral de Aragón, aprobado por Real Decreto de 7 de diciembre de 1925, recogió en su artículo 45, similar disposición, estableciendo: “…  Los padres podrán ordenarla en disposición de última voluntad, en capitulación matrimonial o en otro instrumento fehaciente, y en tal caso se habrán de cumplir las condiciones que aparezcan establecidas en los respectivos documentos y con la prelación por éstos determinada.

Redactado el Anteproyecto de Compilación del Seminario de la Comisión de Jurisconsultos de 196139, el artículo 90 señalaba que  La colación …, pero el ascendiente donante puede ordenarla en documento público o disposición de última voluntad.  

En el siguiente Anteproyecto de 1962 el artículo 91 establecía La colación … puede ordenarse en documento público o disposición de última voluntad. En el Anteproyecto de 1963, aparece en el artículo 87 la colación sin variación ninguna en cuanto a la redacción de 1962 40.

En estos Anteproyectos puede observarse, con respecto a las Observancias y al Apéndice de 1925, que, en cuanto a los sujetos la obligación de colacionar se amplía de padres a ascendientes donantes, lo que en principio no excluirá la posibilidad de además de los padres, los abuelos y demás ascendientes que sobrevivan, puedan imponer la obligación de colacionar determinados bienes a cualesquiera de sus descendientes, siendo además significativo, en cuanto a la forma que bajo la denominación de documento público, se incluya no sólo los capítulos matrimoniales, sino también en pacto sucesorio, escritura pública de manifestación unilateral notificada al futuro donatario previa al acto de liberalidad, la propia escritura de donación, o lo convenido en acto de conciliación, ampliándose de esta forma las posibilidades en cuanto a la forma para ordenar la colación lo que no es sino una ampliación de posibilidades de documentar la manifestación de la voluntad del ordenante.

La Compilación del Derecho Civil de Aragón, aprobada por Ley 15/1967 de 8 de abril, reguló la Colación en un único precepto, el artículo 140, establecía: La colación,  … puede ordenarse en testamento u otro documento público. … “.

En el texto de la Compilación desaparece cualquier concreción al ámbito subjetivo, suprimiendo la limitación a los ascendientes, quedando indeterminadas las personas que pueden ordenar la colación y a quienes se puede obligar a colacionar, lo que implica, que también puedan ordenar la colación los descendientes y no sólo los padres –referidos en el apéndice- o lo ascendientes –a que hacían referencia los anteproyectos, sin que queden excluidos los extraños, en cuanto sean nominados herederos, lo que supuso un importante cambio con respecto al derecho histórico, pues las observancias 1ª De Donationibus y 17 De Iure Dotium  establecieron el principio de la no colacionabilidad, en el propio Apéndice de 1925 se limitaba la posibilidad de imponer la obligación de colación por los padres y por lo tanto los únicos obligados a colacionar eran los hijos y los descendientes. La compilación de 1967 no impide pues que los sujetos obligados a colacionar sean o no legitimarios o incluso extraños, cuando así se establezca por voluntad del donante.

En este sentido se pronuncia MERINO HERNANDEZ41: “A mi juicio –y aunque sé que éstas conclusiones pueden ser objeto de discusión-, el vigente texto foral ha determinado un cambio importante con respecto a los criterios del derecho histórico aragonés en lo que concierne a los sujetos obligados a colacionar, pasando de ser solamente los descendientes (y, por tanto, los legitimarios) a poder serlo cualquier donatario causahabiente, sea o no legitimario, y cualquiera que sea el título de su sucesión (herencia o legado, y dentro de ellos, cualquiera de las modalidades admitidas en derecho.”  En apoyo de ello, el sentido literal del art. 140, y sus precedentes, el Apéndice de 1925, y los Anteproyectos de 1961, 1962 y 1963. De no haber querido el legislador variar el criterio tradicional ampliando los elementos subjetivos no hubiera sido necesario  de no haberse alterado el texto del anteproyecto de 1.961.

En el Código Civil la colación se da entre herederos forzosos y no están obligados a colacionar quienes no concurran a la herencia por muerte, incapacidad o desheredación, aunque en estos casos los descendientes si que estarán obligados a colacionar si concurren a la herencia (art. 1038 CC)42, y requiere que la atribución sea hecha a un heredero forzoso, el art. 1039 CC establece que los padres no están obligados a colacionar en la herencia de sus ascendientes lo donado por éstos a los hijos de aquellos, (art. 1040) tampoco hay que traer a colación las donaciones hechas al consorte del hijo, si se han hecho las donaciones conjuntamente a ambos hay que colacionar sólo la mitad de la cosa donada,

La Ley de Sucesiones, en el art. 1 que define la sucesión por causa de muerte como “la ordenación del destino de las relaciones jurídicas de una persona fallecida que no se extingan por su muerte y no estén sujetas a reglas distintas…” con lo que parece que el fallecimiento del donatario transmitirá a sus descendientes o herederos esta obligación.

No estará obligado a colacionar el renunciante a la herencia, sin perjuicio de que tenga que computarse por devenir inoficiosa la donación por lesión de la legítima (art. 1036) y si bien pudiera pensarse que el renunciante a la herencia renuncia a la donación, esto no es así, al ser considerado como un extraño y haber perdido la cualidad de heredero la donación se tendrá en cuenta para casos de lesión de la legítima.

Respecto a si concurre un legitimario a la sucesión sin tomar en ello el título de heredero, en el Código civil, si el legitimario concurre por que se le ha dejado un legado y éste es de cosa cierta y determinada hay que excluir la colación, sin embargo, si es de parte alícuota hay bastantes razones para considerar el bien colacionable. La Ley de sucesiones establece que el llamado a una cuota de la herencia será considerado heredero y el llamado a cosa determinada, legatario, salvo que resulte ser otra la voluntad del causante (art. 151.3 LSCM), legatarios los designados sucesores por causa de muerte que no sean herederos (art. 151.2)

Conforme a la Ley de Sucesiones, ante todo han de tener la cualidad de herederos. Tal cualidad se desprende del art. 49. 2 de la LSCM., cuando señala que el donatario tomará de menos en la masa hereditaria tanto como ya hubiese recibido, percibiendo sus coherederos el equivalente…, y del art. 49.3 “Si un coheredero…”

El que recibe un legado en pago de su legítima no es heredero y nada tiene que colacionar43.

La Ley de Sucesiones en su art. 151.3 tilda como heredero al llamado a una cuota de la herencia, y legatario el llamado a cosa determinada, claro está que establece la salvedad de que la voluntad del causante sea otra, y conforme al art. 153 de la LSCM, si es voluntad del disponente que el llamado a parte alícuota de la herencia sea legatario, no será deudor de las obligaciones y cargas de la herencia, si bien el heredero “ex re certa” si es voluntad del disponente que sea heredero, responderá de la obligación de colacionar si fue impuesta.

Existen tres sujetos diferenciados que intervienen o pueden intervenir en la Colación. Por un lado, como sujeto principal, el donante que es quien, por su voluntad, impone la obligación de colacionar; el donatario o donatarios, que reciben la liberalidad a título gratuito con la obligación de computarla, al fallecimiento del donante-causante, en el caudal relicto para luego imputársela en su porción o cuota hereditaria; y por último aquellos herederos que, por el mero hecho de haber sido ordenada la colación,  adquieren un derecho a exigir el cumplimiento de la obligación de colacionar impuesta al donatario por el donante-causante, teniendo por tanto legitimación activa para hacerla cumplir.

b) Vecindad Civil.

Una primera cuestión que se suscita es la vecindad que deben tener los sujetos. En cuanto al donante-causante, deberá tener la vecindad civil aragonesa, pues la colación en sede de derecho de sucesiones, se rige por la Ley del causante al momento del fallecimiento por lo dispuesto en el artículo 9.8 del Código Civil44, que en el ámbito de las legítimas siempre será de aplicación, sin perjuicio de la validez de los pactos sucesorios y las disposiciones testamentarias realizadas con arreglo a la Ley personal que le sea aplicable en el momento de su otorgamiento. Respecto a los donatarios obligados a colacionar, la vecindad civil que tengan carecerá de relevancia practica pues como se ha dicho anteriormente, lo que contará será la vecindad civil del causante-donante, si ésta es aragonesa se aplicará la norma aragonesa, en otro caso lo será la norma de su vecindad civil que corresponda bien al momento del fallecimiento bien al momento del establecimiento de la obligación de colacionar.

La vecindad es importante para que nazca o no la obligación de colacionar, y en este sentido la Sentencia del Juzgado de Primera Instancia núm.14 de Zaragoza en su fundamento de derecho cuarto, establece: “… al no existir dato alguno que permita inferir que dicha entrega lo fue en pago parcial de parte de la herencia materna, donación que, al ser las partes de vecindad civil aragonesa, no es colacionable (art. 140 de la Compilación) y por lo tanto no afecta a la masa hereditaria…”. No es en esta sentencia lo importante que las partes tengan la vecindad civil aragonesa, sino hay que ver, aunque no lo diga, que será el causante y no el causahabiente-donatario quien tenga esta vecindad civil.

En la actualidad, el sujeto que debe colacionar los bienes recibidos en vida, no necesariamente ha de tener la cualidad de legitimario como con el apéndice de 1.925 (padres a hijos), sino que debe ser heredero, sea o no legitimario de grado preferente o cualquier otro grado, pudiendo ser instituido por pacto, testamento aún cuando fuere un extraño el donatario o por sucesión legal, aún sin ser descendientes. El donatario ha de tener la cualidad de heredero.

c) Requisitos de capacidad.-

El donante-causante, además de tener la vecindad civil aragonesa, deberá tener la capacidad requerida por la formalidad que se exija. De tal manera que si la obligación a colacionar se hiciera por pacto sucesorio o testamento ológrafo se exigirá la mayoría de edad45, considerándose mayor de edad el menor de edad casado46.  Si la donación se realizo por menor de edad, pero mayor de 14 años, con la asistencia de uno cualquiera de sus padres, del tutor o de la Junta de parientes, lo cual es posible conforme establece el art. 5.1 de la Compilación, podrá ordenar, tanto en el mismo documento como con posterioridad en testamento47, la colación del bien o bienes objeto de la liberalidad.

El donatario-heredero para aceptar la liberalidad sujeta a obligación de colación, debe tener capacidad para ello, y en Aragón, si es menor de catorce años podrán hacerlo sus padres en cuanto al ostentar la autoridad familiar les incumbe la representación legal (art. 14.1 de la Compilación), en cuanto mayor de catorce años al poder celebrar toda clase de contratos necesitará únicamente la asistencia de uno de sus padres, del tutor o de la Junta de Parientes.

Los demás herederos, para exigir la computación de la liberalidad al objeto de imputarla a la parte o cuota hereditaria, deberán tener capacidad y además la legitimación procesal para exigirla por la vía declarativa correspondiente.

Objeto de colación son las liberalidades hechas en vida por el causante, de forma voluntaria, a uno o más herederos como anticipo de su herencia, bien en el propio título de la liberalidad, bien en pacto sucesorio o bien por testamento, ordenando colacionar.

Partiendo del presupuesto por el cual la Colación no procede por ministerio de la ley y sí por voluntad del testador, deberá tenerse en cuenta la previsión contenida en el art. 48 in fine por la que no se entenderán colacionables, salvo expresa disposición del testador, las liberalidades usuales, los gastos de alimentación, educación y asistencia en enfermedades de parientes dentro del cuarto grado que estén en situación de necesidad, aunque el causante no tuviere obligación legal de prestarles alimentos, así como los gastos extraordinarios de educación y colocación de los hijos (liberalidades y gastos referidos en el art. 174.2 de la Ley de Sucesiones aragonesa).

Parece que el legislador ha querido con este precepto o bien reafirmar lo que de por sí ya es evidente, que sólo son colacionables los bienes que el causante-donante voluntariamente imponga obligación de colacionar y evitar así la aplicación del Código Civil art. 104148  que prohibe traer a colación los gastos que enumera, o la del art. 1.04249 al que no habrá que recurrir para suplir cualquier laguna puesto que la propia Ley aragonesa prevé la colación voluntaria de los referidos  gastos extraordinarios.

Son objeto de colación las atribuciones por dote, donación, o cualquier otro título lucrativo. Se considera que podrán ser objeto de colación las donaciones indirectas (renuncia de un derecho a favor de tercero, la condonación de una deuda del heredero para con el causante fuera del proceso concursal, y primas de seguro a favor de heredero-beneficiario), desembolsos patrimoniales en beneficio del heredero forzoso (construcciones, compra de bienes a nombre de los mismos…).

En cuanto a los prelegados, citando a LACRUZ50, MERINO51la colación impuesta a los prelegados desnaturalizaría éstos, y supondrían la designación de los concretos elementos que habían de  componer la cuota del heredero, (y) como dice CALDERON NEIRA, no es posible aportar a la masa lo  que en la masa ya está y de ella no ha salido.”

Siendo que el prelegado supone la coincidencia de legatario y heredero en una misma persona, y que el art. 30.3 LSCM, permite aceptar por un concepto renunciando otro, la renuncia a la cualidad de heredero impediría que el mecanismo de la colación actuase, sin perjuicio de que, en el supuesto de resultar lesionada la legítima, se considere el legatario como un extraño y pudiera ser reducida por inoficiosa la liberalidad.

No es objeto de colación la segunda donación que la causante hizo a su hijo al condonarle en su testamento la deuda que con ella tenía contraída, ello no integra una donación recibida por el supuesto donatario del presunto donante en vida de éste –requisito este último –en vida del causante de la herencia- que es ineludible para que surja la obligación de colacionar, según el art.1035 del CC.) sino que podría constituir un legado de perdón o liberación de una deuda (art. 870 del C.C.), pero ello no podría incardinarse en modo alguno en la obligación de colacionar (STS. 6 de abril de 1998, R.J. Aranzadi 1998, 1913).

Como quiera que la colación supone la realización de una entrega en concepto de anticipo de herencia, deberá tener en cuenta los bienes donados únicamente y no los legados, que en el ámbito subjetivo únicamente afectará a los herederos forzosos pues la colación -en el ámbito de aplicación del Código civil- no se da entre extraños, y siendo  el causante quien puede imponer la obligación de colacionar con posibilidad de dispensa -en el derecho aragonés-,  o liberar de ella -en el del código civil-, que tendrá lugar tanto en la sucesión voluntaria como en la legal o legitimaria; en Aragón por la vía de la colación se estaría haciendo ese reparto libre de la legítima que en el derecho aragonés es posible, téngase en cuenta que en nuestro ordenamiento propio toda donación a un legitimario tiene, en general, el concepto de anticipo de legítima52.

La obligación de la colación es, en derecho aragonés, consecuencia de una de las muchas manifestaciones del principio de libertad civil que depende exclusivamente de la voluntad del donante y no por ministerio de la Ley.

Siguiendo con la tradición aragonesa desde el Apéndice hasta la vigente Ley de Sucesiones, es la colación un acto que se somete única y exclusivamente a la voluntad del causante o disponente, sin que exista norma imperativa que la imponga ni aún presumiendo ex lege su voluntad.

Se observa cierta evolución en el requisito formal exigido por la legislación aragonesa para imponer la obligación de colacionar. Así, mientras el Apéndice de 1925, en su art. 45 podía ordenarse en disposición de última voluntad, en capitulaciones matrimoniales o en otro instrumento fehaciente, la Compilación de 1.967 únicamente estableció como requisito formal que se ordenara en testamento u otro documento público.

La Ley de Sucesiones vigente en Aragón, establece que la colación podrá ordenarse en el propio título en que se haga la liberalidad, en pacto sucesorio o testamento. El orden establecido por lo demás guarda coherencia con la propia Ley de Sucesiones.

La exigencia del requisito formal para establecer la obligación de colacionar determinados bienes, en general será un requisito “ad probationem”, y en supuestos determinados "ad solemnitatem"  que exigirá estar revestido ciertas formalidades. La posibilidad de ser ordenada en el propio documento que contenga la liberalidad en casos muy específicos –donación de cosa mueble, por ejemplo- no exigiría unas formalidades especiales, pero que fundamentalmente establece la Ley de Sucesiones por causa de muerte que fuera del documento en que se establezca la liberalidad pueda realizarse en pacto sucesorio en el que se exige su otorgamiento en escritura pública o en capítulos matrimoniales53  y en testamento.

El Tribunal Supremo en sentencia de 16 de diciembre de 1.996, en un supuesto en el que señala que no es objeto de colación de dinero donado en vida por el padre fiduciario, y con el que adquirió el hijo una finca, analiza la promesa o compromiso unilateral de compartir fincas y beneficios a partes iguales, la promesa de donar en el futuro un inmueble manifestada en documento privado, así como el requisito de forma, y, sin que parezca impedir que la obligación de colacionar pueda realizarse en documento privado, desestima el recurso de casación interpuesto por haber sido firmado el documento por el padre y en consecuencia no contener declaración de voluntad testamentaria, como pretendían los demandantes y recurrentes en casación; en cuanto a los requisitos de forma, dice el fundamento de derecho quinto:

Quinto.- El motivo sexto decae, porque no puede infringirse el art.1.253 sobre presunciones cuando éstas no se han realizado por la Sala de instancia, la cual lo que ha realizado es la formación de su convicción sobre la naturaleza y efectos del documento privado y sobre la verdadera voluntad del firmante.

Pretender que el documento hace presumir que contenía la voluntad testamentaria del padre que no lo firmó, aunque lo hubiere redactado, es desconocer las formalidades exigidas por la ley para la validez de las declaraciones de voluntad testamentarias. …54

La sentencia del Juzgado de Primera Instancia núm. 2 de Jaca, de fecha 15 de Noviembre de 1994, analizando la expresión en concepto de anticipo de herencia estimó obligación de colacionar, al haber sido impuesta en escritura pública guardando con ello los requisitos formales establecidos por el art. 140 de la Compilación:

“Primero.- … siendo a este aspecto irrelevante a inaplicable al caso la interpretación que pretenda la demandada del art. 140 de la Compilación de Derecho Foral Aragonés, dado que es precisamente en un documento público como el que constituye la meritada escritura, en el que se establece que el inmueble es donado en concepto de herencia anticipada…”

Hay que citar igualmente la Sentencia de la Audiencia Provincial de Teruel de fecha 14 de Junio de 199755, en la que tratándose de donación de dinero, ésta se perfecciona por el simple consentimiento y entrega del mismo, siendo de aplicación supletoria el Código Civil, o la Sentencia de la misma Audiencia de fecha 8 de junio de 200256, que en términos similares establece como indubitado la existencia de un contrato de donación de bienes muebles por escrito, aceptado y recibido por la donataria, cumpliendo en cuanto a los requisitos de forma establecidos en el Código Civil de aplicación supletoria para los contratos en general y las donaciones en particular por disponerlo así la Compilación.  

Lo que nos hace llegar a concluir que si la donación de cosa mueble puede hacerse por escrito sin estar revestida de ningún requisito “ad solemnitatem” , no existe impedimento alguno en que el mismo título en que se haga una donación se imponga la obligatoriedad de colacionar, y como supuesto más común al que me refiero, podría ser el de la transferencia bancaria en la que se haga constar que el traspaso del dinero lo es como anticipo de herencia o con la obligación de colacionar, que se entenderá aceptada por el donatario si no rehusa la donación devolviendo el dinero objeto de la liberalidad.

Los Fueros remitían para lo no regulado en ellos al sentido natural y a la equidad57, con la promulgación del Código Civil de 1.888 y posteriormente la aprobación del Apéndice de 1.925 el sistema de fuentes no fue otro que el del Código Civil58; con la aprobación de la Compilación de 1.967 con su propio sistema de fuentes en el que continuó la  aplicación supletoria en Aragón, contribuyó en esta materia a cierta confusión doctrinal entre la colación propiamente dicha y la inoficiosidad de las donaciones, propiciada por la lectura de los artículos 81859 in fine refiere que se agregará el (valor) de las donaciones colacionables, el art. 1.03560 al hacer referencia a llevar a la masa lo recibido por donación, dote u otro título lucrativo para computarlo en la regulación de la legítima y art. 1.04561 sobre la colación del valor de las cosas donadas, del Código Civil y por la Compilación se hizo referencia a la fijación de la legítima conforme a lo dispuesto en el art. 818 del Código Civil (art. 119) y el art.140  in  fine de la Compilación62 que en sede de colación hace referencia a la salvedad de lo dispuesto en las normas sobre inoficiosidad, y que en cuando a la adición al texto tradicional de dicha salvedad, señalaba el Profesor LACRUZ BERDEJO63:  “La referencia a las normas sobre inoficiosidad, añadida por la Comisión de Códigos, aunque no estorba, tampoco es correcta, pues la colación es una institución de derecho voluntario sin relación inmediata con la legítima. Se la ha confundido aquí con la reunión ficticia, sin duda por influencia de la incorrecta redacción del art. 1035 del Código Civil.”.

Colación y legítima pueden tener relación aunque no necesariamente. La liberalidad, en cuanto exceda de la legítima se considera inoficiosa, la inoficiosidad de la legítima es norma imperativa y por lo tanto de obligado cumplimiento, mientras que la colación es norma de derecho voluntario.

Colación, Computación e Imputación. Relación y diferencias con la legítima.

CABALLERO LASIERRA, parte de este confusionismo y de las dificultades que ha encontrado la doctrina en cuanto a las figuras de la colación y la inoficiosidad de las donaciones para el cómputo de la legítima, de esta manera señala: El Código civil define la colación en su artículo 1.035. A esta definición le podemos hacer alguna objeción, porque si bien es cierto que la agregación a la masa hereditaria para el cómputo de los bienes en la cuenta de la partición entre los herederos legitimarios es verdadera colación, no lo es en cuanto su finalidad es la regulación de las legítimas. Y es que el Código confunde frecuentemente la colación de bienes fundada en la presunción de la voluntad del causante de igualar a los herederos forzosos, y la formación de una masa con el fin de comprobar si son inoficiosas las liberalidades y para el cómputo de las legítimas.64

Indica ese autor la confusión del término colación de NAVARRO AMANDI, quien define la colación como la imputación en la legitima de lo recibido por título gratuito en vida del causante de la sucesión; BONET la define como agregación al caudal de los ascendientes, de los bienes que los descendientes recibieron de aquellos durante su vida a fin de que tenga lugar la más justa y equitativa computación de las legítimas; o ALCUBILLA, que la conceptúa como el acto en virtud del cual los descendientes llevan a la masa común de la herencia de su padre o ascendiente los bienes que de él han recibido para que contándosele como parte de su legítima se haga la división con la debida igualdad sin perjudicar a las legítimas de los demás herederos.

Siguiendo a MANRESA, distinguiremos colacionar, de imputar y reducir. Mientras que colacionar es llevar, agregar o devolver a la masa hereditaria, en realidad o ficticiamente, bienes que salieron del caudal del causante en vida de éste, pero que la Ley entiende que salieron, sólo, como anticipo de la misma herencia; imputar es aplicar esos bienes de los que el causante se desprendió gratuitamente durante su vida a la porción forzosa o a la porción libre de su herencia; reducir es anular en parte esas disposiciones gratuitas cuando son abusivas, esto es cuando el causante dispone libremente de toda la porción forzosa o de una fracción de la misma, en perjuicio de los derechos legitimarios.

Es la colación una parte de la distribución de la herencia mientras que la imputación lo es para el cálculo y pago de las legítimas.

b) Primacía del carácter voluntario de la colación sobre las normas de inoficiosidad.

El Juzgado de Primera Instancia núm. 2 de Zaragoza, en Sentencia de 24 de noviembre de 199565, al resolver de entre las peticiones de la demanda la declaración que con carácter alternativo se formuló sobre declaración de inoficiosidad de una donación por valor de siete millones de pesetas por lesión de la legítima (a la sazón dos terceras partes del haber hereditario que ascendía a diez millones de pesetas), mantiene que el artículo 140 de la Compilación no se reduce al ámbito de aplicación de las legítimas, pudiendo resultar la contradicción entre el respeto a las normas sobre inoficiosidad y el carácter voluntario de la colación y que ha de resolverse a favor de ésta por tener la legítima material en Aragón un carácter colectivo y por lo tanto puede disponerse  en forma desigual entre los legitimarios, bien a uno sólo, o varios, sin que quepa traer a colación la atribución realizada por el causante a un descendiente.

Actualmente la legítima establecida en la mitad del caudal hereditario que puede distribuirse entre los legitimarios (descendientes) de forma igual o desigual o incluso distribuirse o atribuirse a uno sólo de ellos66 por cualquier título lucrativo67, quedando lesionada la legítima, y por lo tanto en la parte de dicha lesión devendrá inoficiosa la atribución lucrativa, en las liberalidades hechas a favor de no descendientes, pudiendo los legitimarios, salvo que sea otra la voluntad del disponente,  solicitar su reducción y obtener una fracción del importe proporcional a su cuota en la sucesión legal (art. 179 de la Ley SCM).

De tal forma que es ilustrativa la sentencia de la Audiencia Provincial de Teruel de fecha 8 de junio de 200268, que declaró no colacionable la cantidad de dinero donada siendo que además no resultó perjudicada la legítima, de lo que se desprende tanto el carácter voluntario de la colación como el de obligado cumplimiento de las normas que lesionen la legítima:

TERCERO.- … Asimismo el art. 140 de dicha Compilación establece que la colación de liberalidades no procede por ministerio de la ley, más puede ordenarse en testamento u otro documento público, si bien y como no podía ser de otra forma, quedan a salvo las normas sobre inoficiosidad. Es decir, que los bienes dados en vida del causante, bien a legitimarios, bien a terceros que no lo sean, no son colacionables o traido su valor o en especie al caudal hereditario, por ministerio de la Ley, salvo que perjudique la legítima conjunta de los herederos legitimarios. “

Por su parte LACRUZ, distingue la colación por cuanto esta se refiere a donaciones y no a legados –ello en cuanto al objeto- y en cuanto a los sujetos, en que se da solamente entre herederos forzosos, dependiendo de la voluntad del causante y tiene lugar tanto en la sucesión legítima como en la voluntaria. Mientras que la imputación se refiere tanto a donaciones como a legados, alcanzando a los herederos forzosos como a los extraños, no depende de la voluntad del causante, sino de la propia ley ya que es una salvaguarda de la legítima y se da únicamente en la sucesión legitimaria.

Para DIEZ-PICAZO Y GULLON69 computación designa la agregación numérica que hay que hacer de las donaciones al caudal relicto a los puros efectos de determinar cual es el importe  de las legítimas, y cuál es, por tanto, la parte de libre disposición,  ello es a lo que se refiere el art. 818 para fijar las legítimas y ello acontece con independencia de quien haya sido el beneficiario de tales donaciones, lo mismo si es un heredero forzoso que si es un extraño. El problema de la imputación surge cuando los beneficiarios de las donaciones han sido los herederos forzosos y hay que establecer si esas donaciones hay que entenderlas como pago de la legítima, como incluibles en la parte de libre disposición del testador o como mejora (que conforme al art. 825 se designará este carácter expresamente), en la herencia debe concurrir un heredero forzoso con una persona que no lo es o cuando en la herencia sólo haya herederos forzosos. La reducción  comporta una ineficacia sobrevenida y parcial de las donaciones, cuando éstas son inoficiosas o, lo que es lo mismo, merman la legítima de los herederos forzosos. Puede producirse si la donación ha sido hecha a un extraño con lesión de la legítima de un heredero forzoso, o si la donación lo ha sido a un heredero forzoso y se ha lesionado la legítima del resto de herederos forzosos.

La Jurisprudencia y Doctrina mayoritaria opinan que cuando el art. 818 hace referencia a “donaciones colacionables” no hace referencia a la colación en sentido rigurosamente técnico sino a la expresión gramatical de llevar a cuenta, equiparando el término colacionables a computables.

c) Referencias en la Ley de Sucesiones aragonesa.

La Ley de Sucesiones en su art. 174. 1, indica, a efectos del cálculo de la legítima, que el caudal computable se forma partiendo del caudal relicto (el total caudal hereditario deducidas las deudas) valorado al tiempo de liquidarse la legítima, al valor se le adicionará el valor de los bienes donados al tiempo de la donación actualizado al tiempo de liquidarse la legítima (ello sería lo que la doctrina vino en denominar computación de liberalidades) incluyendo en estos bienes también los sujetos a colación ordenada por el causante-donante, estableciendo que no se computarán las liberalidades usuales, ni los gastos de alimentación, de educación y asistencia en enfermedades de parientes dentro del cuarto grado que estén en situación de necesidad, aún que el causante no tuviera obligación legal de prestar alimentos;  y, por último  los ordinarios en gastos de educación y colocación de los hijos, de los que por el contrario sólo se computarán en la legítima cuando sean extraordinarios.

Una vez obtenida la totalidad del caudal computable a efectos de legítima, se imputarán, a la legítima colectiva, con el valor de los bienes actualizado al tiempo de la liquidación de la legítima, las liberalidades recibidas del causante por cualquiera de sus descendientes (incluso premuertos, incapaces de suceder, desheredados con causa legal o renunciantes a la legítima), con excepción de las excluidas de imputación por el propio causante y las no computables para el cálculo de la legítima a las que se ha hecho referencia anteriormente y expresa el art. 174.2 de la LSCM.

d) Colación y reducción.-

El Tribunal Supremo establece que las donaciones no colacionables son las que están sujetas a reducción, y así en Sentencia de 13 de marzo de 1989, se pronuncia diciendo que “Las diferencias que el Código Civil establece entre las donaciones no colacionables y las sujetas a colación, radica en realidad, en que mientras en las segundas han de traerse a la masa hereditaria para su computación (art. 1.035 del C.C.), en las no colacionables esto no acontece, si bien puede operarse su reducción en la medida en que resulten inoficiosas por aplicación de lo dispuesto en el art. 1036 en relación con el art. 636 y 654 y en su caso los 819 y 825 del citado CC.” .70

Una vez que se han realizado las operaciones de imputación a la legítima, se hayan realizado las imputaciones a que hubiera lugar, y practicado las reducciones si se hubiera producido lesión a los derechos legitimarios, por infracción al principio de la intangibilidad cuantitativa de la legitima, se procederá a la reducción de liberalidades en el orden y forma establecidos en los artículos 179 y 180 de la LSCM, y verificado ello se procederá a la práctica de la colación.

Dada la confusión doctrinal en la que a menudo se incurrió, y a la que se ha hecho referencia anteriormente, colación e inoficiosidad de donaciones, por la relación que han tenido, a la hora de la práctica de la colación no ha sido ajena no sólo en los efectos de ésta, que una vez computados los bienes sean objeto de imputación al heredero en su cuota hereditaria, sino también que es lo que se colaciona, el bien en sí, colación in natura, o el valor del bien en el momento de la colación.

En el Código Civil, con anterioridad a la reforma de 1981 el criterio establecido era colacionar el valor del bien en el momento de la donación, así lo determinaban los artículos 81871 y 1.04572, con la aprobación de la Ley 11/1981 de 13 de mayo se estableció como criterio el de la valoración que tuvieren los bienes en el momento del fallecimiento del causante73.

ALBALADEJO, como la mayoría doctrinal, cree que hay que estar tanto en el valor de los bienes sujetos a colación como en la valoración que debe darse para su imputación en la legítima y en consecuencia para la reducción de las donaciones por inoficiosidad al valor que tengan en el momento del fallecimiento del causante, si bien dulcifica en parte ello, admitiendo que en el supuesto de reducción de donaciones por inoficiosidad si se atendiese al valor de lo donado al tiempo de la donación se podrían evitar situaciones perjudiciales para el donatario, al considerarse que los riesgos o beneficios corren a cargo del donatario (conforme el art. 1.045 del C.C.)

La Sentencia del Juzgado de Primera Instancia de Jaca, de 15 de noviembre de 1.99474, anterior a la Ley de sucesiones, aplica de forma subsidiaria el Código Civil, en cuanto remite al art. 1.045 y siguientes del Código Civil para la valoración del bien, remisión hoy día que en esta materia es innecesaria, pues el criterio seguido por la Ley de Sucesiones, colacionar por el valor y no por la aportación del bien, y siendo además que el valor es el del momento de la donación pero actualizado al momento en que se avalúen los bienes hereditarios difiere del Código Civil (el valor del bien al momento del avalúo, art. 1046 C.C.), ley aragonesa que además impide cualquier aplicación de la pérdida o riesgo, o del beneficio, que pueda sufrir el donatario de la cosa donada referida en el art. 1.046 del C.C. en su segundo párrafo.

El Tribunal Supremo en resolución de fecha 28 de abril de 198875, en cuanto a la valoración, señala que: “La sentencia cuya ejecución es causa de este recurso, era lo suficientemente clara para ni necesitar de aclaración o interpretación alguna, ni menos aún, para que su ejecución haya podido dar lugar a los problemas suscitados en orden al momento de la valoración de los bienes objeto de disputa, dado que lo indiscutible es que dicha sentencia establece en su Considerando quinto que “sobre el precepto general del art. 1.035 del C.C., que establece cuando procede la colación  ha de primar el precepto específico del art. 1045 que concreta como ha de hacerse: traer el valor de lo donado, pero atendiendo, según la redacción actual del art. 1045 del C.C. al valor de los bienes al tiempo de su evaluación...” párrafo cuyo sentido corrobora el fallo al decir entre otras cosas: “... debiendo colacionarse dichos bienes donados en la herencia materna por su valor actualizado”.

Se ha adelantado como el sistema para establecer el valor difiere en el Código Civil con respecto al del art. 49 de la LSCM  al señalar ésta que “no han de traerse a colación y partición las mismas cosas donadas, sino el valor que tuviera al tiempo de la donación actualizando su importe al momento en que se evalúen los bienes hereditarios”. Se observa una gran diferencia con lo establecido en el Código Civil, que al indicar su art. 1.045 que  “no se traerán a colación y partición las mismas cosas donadas, sino su valor al tiempo en que se evalúen los bienes hereditarios”.

Nada dice la Ley de Sucesiones sobre como se actualizará el importe del bien donado, ni que índices de actualización serán aplicables. Respecto a ello, por SANCHO ARROYO Y LOPEZ RIOBOO76, señala que estamos ante una deuda valor, al indicar que no deben traerse a colación los bienes previamente recibidos sino su valor, añadiendo que este valor no será el que tengan o hayan tenido las cosas donadas al momento en que se evalúen los bienes hereditario, sino el que tenían cuando se hizo la donación, consecuentemente de su consideración como deuda valor.

Salvo otro criterio, que sin lugar a duda se establecerá por la jurisprudencia, me inclino a pensar que nuestra Ley de sucesiones habla de tomar no el valor del bien al tiempo en que se evalúe, sino el importe actualizado al momento en que se realice el avalúo del valor del bien que en el momento de la donación tenía el objeto colacionable. A nivel práctico la cuestión puede suscitar sus problemas ya que no es lo mismo traer el valor del bien al momento en que se avalúe que el valor en dinero actualizado al momento del avalúo, y así deberemos tener en cuenta en definitiva el precio del dinero.  Supongamos un predio rústico de una hectárea junto a una localidad donado en Enero del año 1.980 y cuyo importe al valor de la donación es de 1.000 euros, y que en el año 2000, momento en que se realiza la partición hereditaria es suelo urbano con un valor urbanístico de 10.000 euros la hectárea por ejemplo.

Tomando los datos de la página web del Instituto Nacional de Estadística la variación del IPC general en el periodo del 1 de enero de 1980 al mes de enero de 2000, es del 269,80%, por lo que actualizando el valor del bien donado conforme a este índice de actualización sería de 3.698 euros, valor éste muy por debajo del hipotético valor urbanístico que hemos dado en el que el precio del objeto donado sería de 10.000 euros, pero valor también superior al del momento de la donación.

Ahora bien, la Ley de Sucesiones no dice que se actualice conforme al IPC, dejando la puerta abierta a que el valor de actualización lo sea con arreglo al valor del dinero77, cuestión ésta que igualmente merece la atención, ya que el valor del dinero fue sensiblemente inferior, y en el mismo periodo (1980-2000) supuso un porcentaje del 256,40% por lo que el valor del dinero sería de 3.564 euros.

Tal y como se ha dicho el art. 49 de la Ley de Sucesiones, ha optado en la colación por el valor del bien al tiempo de la donación pero actualizado  y no por la colación “in natura”, trayendo los mismos bienes que fueron donados.

Con todo, se hace la imputación ideal por parte del coheredero, imputando a su parte el valor de la liberalidad recibida. Hecho ello, los demás coherederos percibirán el equivalente, que debemos entender el equivalente valor actualizado de la liberalidad, y si es posible en bienes de igual naturaleza, especie y calidad, para continuar con el reparto del resto del caudal relicto del causante.

Ahora bien, pudiera suceder que el heredero obligado a colacionar, hubiere recibido en liberalidades más de lo que le correspondería en la partición, en este caso, el legislador opta por la solución de que no deba restituir el exceso pero tampoco percibir nada de lo que en la partición le hubiera correspondido. En ello, puede verse que esa fue la voluntad del causante, atribuyendo mas en vida a uno de los coherederos que al resto.

Sin embargo, no puede darse por zanjada la cuestión, ya que el donatario pudo recibir valor mayor al de la legítima. En este supuesto pueden darse dos situaciones:

Que existan legitimarios de grado preferente, situación ésta en la que deberá considerarse si el principio de intangibilidad de la legítima hubiera podido ser lesionado, en cuyo caso podrán ser reducidas las liberalidades por inoficiosas.

Que no existan legitimarios, en cuyo caso si el reparto ha de ser igualitario se imputará el valor de los bienes actualizado al instante en que se avalúen los bienes hereditarios, y en el supuesto de que un coheredero haya recibido de más de lo que le correspondería, no estará obligado a restituir el exceso ni ha recibir nada en la partición78.

La colación no es una operación particional sino algo previo a ésta, y realizada aquella podrá procederse a la partición de los bienes, salvo que exista limitación temporal impuesta por el causante, que no podrá exceder de quince años.

La colación para que tenga lugar habrá de ser ordenada por el causante, su voluntad no se presume por la Ley como en el código civil, sino que en Aragón hay una presunción inversa, si el causante no ordenó la colación es que su voluntad fue que no se colacionen los bienes donados en vida, y requiere de la existencia de varios herederos y donaciones colacionables, y sin producir desplazamiento de bienes se forma una masa que modifica las proporciones o cuotas, para imputar en la de cada uno de los herederos los beneficios colacionables que hubiera recibido.

El cálculo de legítima tiene como finalidad su protección (y en consecuencia que no resulten lesionados los derechos legitimarios) se rige por normas de carácter imperativo y tendrá lugar cuando exista un solo legitimario. A los bienes relictos se le sumarán todas las donaciones hechas a legitimarios y extraños, y en caso de lesión, las liberalidades lesivas se reducirán, salvo que el causante dispusiere de otra forma, con las liberalidades por causa de muerte a prorrata y si fuera necesario con las liberalidades realizadas en vida.

Al igual que depende de la voluntad del causante-donante ordenar la colación, es característica que deriva de su voluntad poder dispensarla, y así el artículo 47.2 que La obligación de colacionar impuesta podrá ser dispensada posteriormente por el disponente en testamento o en escritura pública.

La dispensa supone una revocación anteriormente manifestada de la obligación de traer a colación aquellas liberalidades que en su día fueron impuestas por el donante.

Ahora bien, pese a la dicción literal del art. 47.2 de la Ley no siempre la obligación de colacionar podrá ser dispensada unilateralmente. Esta dispensa unilateral no será posible cuando la obligación de colacionar se hubiera impuesto en pacto sucesorio en el que para la revocación, total o parcial del pacto, será necesario el consentimiento o la aprobación de todos los que intervinieron en el pacto80.

Salvo la dispensa realizada en pacto, sí cabrá de forma unilateral la expresada en testamento o escritura pública, requisitos éstos ad solemnitatem, que deberán observarse de forma ineludible.

En cuanto al testamento, la dispensa podrá ser formulada cualquiera que sea el tipo de testamento que se opte, unipersonal o mancomunado, bien sea ológrafo, abierto o cerrado, siempre que esté revestido de las formalidades exigidas por la Ley, y en el caso del testamento ológrafo siempre que sea adverado y protocolizado. No si no se observan los requisitos de capacidad y en su caso el procedimiento establecido.

La renuncia a la dispensa será posible cuando se haga por testamento unipersonal, pues éste es esencialmente revocable,  o por testamento mancomunado por ser naturalmente revocable. Si la dispensa se hizo por pacto sucesorio deberemos de acudir a las reglas de revocabilidad del pacto para poder renunciar a esta dispensa, y así podrá serlo cuando en el propio pacto que acoja la dispensa sea revocado por comparecencia de todos los intervinientes, por las causas previstas en el propio pacto, sin que la dispensa sea lógica por las demás causas establecidas, incumplimiento grave de cargas y prestaciones o por haber incurrido en causa de indignidad (art. 86 LSCM) por ser supuestos que podrían beneficiar al donatario, salvo que pudiera ser dispensado por la anulación del pacto por los firmantes sin haber concurrido el donatario al otorgamiento del pacto, pero sí fue aceptada en documento posterior la donación.

En cuanto a la forma en que se puede hacer la dispensa, señala la Ley que lo será en testamento o escritura pública. El término escritura pública no puede hacer referencia sino al título en que se haga la propia liberalidad y éste podrá ser en escritura pública de donación y pacto sucesorio cuyo requisito ad solemnitatem es el de escritura pública conforme al artículo 62 de la Ley de Sucesiones.

No será válida la dispensa realizada en documento privado aún firmado por las partes, la aprobada en acto de conciliación ni la reflejada en resolución judicial aprobatoria de una transacción judicial consecuencia de procedimiento contencioso seguido entre las partes, si bien podrá ser suficiente para obligar a las partes a otorgar la correspondiente escritura pública que de validez a lo acordado.

En las Observancias 1 y 17 se proclamaba el principio de foro non habemus collationem bonorum, el Apéndice de 1.925, acaso por la influencia del Código Civil,  previó que los padres pudieran imponer la obligación de colacionar a los hijos, como legitimarios de grado preferente en la terminología actual de la Ley de Sucesiones aragonesa, para con la Compilación de 1967 desaparecer cualquier mención de quienes y a quienes se puede imponer colación. Si bien parece que en las observancias se puede interpretar que la inexistencia de la colación era una prohibición a imponer esta obligación, actualmente la coherencia del sistema aragonés de libertad civil que depende de la voluntad de los sujetos, ni prohibe ni impide colacionar.

En el derecho civil aragonés la imposición de la obligación de colacionar depende exclusivamente del causante donante, que podrá ordenarla en el mismo momento de la liberalidad y en el propio título, o bien en un momento posterior (pacto sucesorio o testamento).

Con base al principio de libertad civil, la voluntad del causante es fundamental y podrá ser presunta, considerándose que lo es cuando utilice la expresión en concepto de anticipo de herencia o similar o del conjunto de hechos pueda deducirse, o expresa cuando establezca sin lugar a dudas que debe llevar a colación los bienes donados.

El obligado a colacionar ha de ser necesariamente heredero, pero dependiendo de la voluntad del causante podrá serlo igualmente el heredero ex re certa y dejar de serlo el legatario de parte alícuota. En el ámbito subjetivo a diferencia del Código Civil no queda reducida a los herederos forzosos (legitimarios).

En Aragón, no tiene lugar la colación in natura. Lo que se colaciona es el valor de los bienes al tiempo de la donación actualizado al momento en el que se evalúen los bienes.

La obligación de colacionar puede ser dispensada por voluntad de quien la ordenó, si bien habrá de tenerse en cuenta que si formalizó en pacto sucesorio, deberá ser expresamente consentida por los demás firmantes del pacto, salvo que hubiere sido anulado.

No es lo mismo la Colación que la Legítima y si bien pueden estar relacionadas, en cuanto a los sujetos, la colación afecta a los herederos,  legitimarios o no, mientras que la legítima sólo afecta a los legitimarios.

En cuanto al objeto, la colación es objeto de las liberalidades atribuidas en vida del causante, mientras que es también objeto de legítima las liberalidades por causa de muerte.

Como quiera que la colación depende de la voluntad del causante en su más amplio sentido, primará ésta sobre las normas contenidas en la Ley de Sucesiones que tendrán carácter supletorio para aquello en que no hubiera dispuesto o regulado el causante, pudiendo ser reservada la posibilidad de dispensa, la valoración de los bienes, o incluso que la colación sea in natura a fin de que el sujeto obligado traiga el bien donado y no su valor, cuya actualización también podría ser dispensada.

Notas a pie de página numéricas:

1 Costa, Joaquín, La Libertad Civil y el Congreso de Jurisconsultos aragoneses, pág. 33  y 34
2 Costa, op. cit., págs. 108 y 109.
3 Caballero Lasierra, José María, Colación de Bienes, comunicación presentada en las Jornadas de Derecho Aragonés celebradas en Tarazona y Tudela, Julio 1.952, pág, 100 y 101.
4 Eran agnados los parientes civiles por línea masculina, que viven bajo la potestad de un mismo paterfamilias, no son sólo los hijos nacidos en legítimas nupcias, también los adoptados e incluso los que se someten a la patria potestad del paterfamilias por arrogación.
5 Incluso el Tribunal Supremo entiende que la colación implica una ordenación típica  basada en criterios de equidad tendentes a evitar desigualdades en la distribución de la herencia (STS. 19 de julio de 1982 (RJ Aranzadi 1982, 4256)
6 Iglesias, Juan. Derecho Romano. 1979. Pág. 627 a 630.
7 Lacruz Berdejo, José Luis, y Sancho Rebullida, Francisco de Asis, Derecho de Sucesiones, Elementos de Derecho Civil, V, pág. 177.
8 Sánchez Román Felipe, Estudios de Derecho Civil según los principios, los precedentes y cuerpos legales del antiguo derecho de Castilla, las leyes civiles generales, las especialidades de las legislaciones forales, la jurisprudencia del Tribunal Supremo y el Código Civil e Historia General de la legislación Española pág. 2429 (BIVIDA).
9 Fueros y Observancias y actos de Corte del Reino de Aragón. Edición Facsimilar de la de Pascual Savall y Dronda, y Santiago Penen y Debesa. Tomo III, página 213: De Donationibus: “Es Observancia que los padres pueden dar al hijo cuando contrae matrimonio –según el uso de Aragón- varias heredades y varios bienes y esta donación valdrá; y, no obstante ésto, tendrá parte en los otros bienes de los padres, sin que esté obligado, en su caso, a hacer colación con los otros hermanos.
10 Fueros y Observancias y actos de Corte del Reino de Aragón. Edición Facsimilar de la de Pascual Savall y Dronda, y Santiago Penen y Debesa. Tomo III, página 216: De iure dotium: Así mismo el padre o la madre sobrevivientes, si los bienes del difunto no han sido aún divididos entre los hermanos, puede dar a sus hijos, antes de que se haga la división, lo que le pareciere de los bienes muebles e inmuebles indivisos, en caso de que contraigan matrimonio, aunque queden algunos sin contraerlo. Y, si el que contrajo matrimonio no hubiera hecho el finiquito, a pesar de todo, repartirá con los demás hermanos los bienes que permanecen sin dividir, porque no existe por Fuero colación de bienes. Otra cosa es si se ha hecho el finiquito, porque entonces no cabe el derecho de sucesión o el de división ni el de pedir la partición de lo que queda con los demás hermanos..
11 En Aragón non habemus de patriam potestatem.
12 BIVIDA-5. Proyecto de Ley en el cual se contienen como Apéndice del Código Civil General las Instituciones Forales y Consuetudinarias que conviene conservar en concepto de excepción del mismo código para el territorio de Aragón. Pag. 122
13  Comisión Compiladora del Derecho Foral Aragonés. Informes del Seminario (1954-1958) Volumen I, pag. CIV. Igualmente lo recoge José Luis Merino Hernández, en Comentarios al Código Civil y Compilaciones Forales, Tomo XXXIV, Volumen 2º, Notas a pie de página 155.
14 Biblioteca Virtual de Derecho Aragonés. Anteproyecto de la Comisión de Jurisconsultos Aragoneses (1962).Anuario de Derecho Aragonés, XIII, 1965, 1996 y 1967. Pág. 148 y 186.
15 Art.1.2 de la Compilación de Derecho Civil de Aragón, en su redacción dada por Ley 1/1999 de 24 de febrero de Sucesiones en Aragón por causa de muerte.
16 Téngase en cuenta que como indican LACRUZ y ALBALADEJO, incurre en confusión al identificar colación con imputación, (Lacruz Berdejo, José Luis, y Albaladejo,  Manuel en  DERECHO DE SUCESIONES, PARTE GENERAL, 1961 Editorial Bosch, pág. 565)
17  STS 17 de marzo de 1989, R.J. Aranzadi 1989, 2161.
18 Diez-Picazo. Luis y Gullón, Antonio, Sistema de Derecho Civil. Volumen IV. Derecho de Familia y Sucesiones. 3ª Edición 1983. Pagl. 710
19 La referida Sentencia, da el concepto de la colación, destacando que es la adición contable a la masa hereditaria del valor del bien donado.
20 Lacruz Berdejo, José Luis y Albaladejo, Manuel, op cit. Pág. 559
21 Op. cit. en nota 14, pág. 711
22 Merino Hernández, José Luis, Colación e Inoficiosidad de Donaciones en el Derecho Aragonés. En estudios de Derecho Civil en Homenaje al Profesor Dr. José Luis Lacruz Berdejo, Volumen II, pág. 1759.
23 O’Callaghan, Xavier. Compendio de Derecho Civil. Tomo V. Sucesiones. Pág. 411.
24 Lacruz  Berdejo, José Luis y Albaladejo, Manuel Derecho de Sucesiones parte general, pág. 559 y ss.
25 Revista de Derecho Civil Aragonés, 1996, II, 2º, pág. 299. También puede consultarse esta sentencia en la página web “www.unizar.es/derecho/standum_est_chartae/”.
26 Entiendo que se quiso decir teleológico.
27 Sentencia Juzgado Primera Instancia núm. 1 de Calamocha, Ponente Amparo Monge Bordejé, Revista de Derecho civil Aragonés, 1999, V, 1º, página 627 y 628. También puede consultarse esta sentencia en la página “web www.unizar.es/derecho/standum_est_chartae/”.
28 Revista de Derecho civil Aragonés, 1997, III, Vol. 1º, página 281. También puede consultarse esta sentencia en la página web www.unizar.es/derecho/standum_est_chartae/”
29 Revista de Derecho civil Aragonés, 2000, VI, Vol. 1º, página 458. También puede consultarse esta sentencia en la página web www.unizar.es/derecho/standum_est_chartae/”
30 Revista de Derecho civil Aragonés, 2000, VI, Vol. 2º, página 535. También puede consultarse esta sentencia en la página web www.unizar.es/derecho/standum_est_chartae/
31 Merino Hernández, José Luis, Colación e Inoficiosidad de Donaciones en el Derecho Aragonés. En estudios de Derecho Civil en Homenaje al Profesor Dr. José Luis Lacruz Berdejo, Volumen II, pág. 1762 y ss.
32 Merino, Colación e inoficiosidad de donaciones en el Derecho Aragonés, en Estudios de Derecho Civil en Homenaje al profesor Dr. José Luis Lacruz Berdejo, Volumern 2º, pág. 1.763.
33 Véase el art. 1.593 de la LEC de 1881: Resultando clara y terminante de las declaraciones de los testigos … El Juez declarará testamento lo que de dichas declaraciones resulte…”
34 Art. 47.2 : La obligación de colacionar impuesta podrá ser dispensada posteriormente por el disponente en testamento o en escritura pública.
35 Lacruz  Berdejo, José Luis y Albaladejo, Manuel Derecho de Sucesiones parte general, pág. 561
36 Merino Hernández, José Luis, Colación e Inoficiosidad de Donaciones en Derecho aragonés. Vol. II, Homenaje al Prof. Lacruz Berdejo. pág. 1761
37 Merino op. cit. pág. 1760, expresa argumentos a favor, y en contra. Los primeros  los fundamenta en el art. 140 de la Compilación, y los segundos en la aplicación del art. 1045 del Código Civil, en la valoración del bien puede causar trastornos económicos por falta de liquidez al obligado a colacionar.
38 BIVIDA-5. Proyecto de Ley en el cual se contienen como Apéndice del Código Civil General las Instituciones Forales y Consuetudinarias que conviene conservar en concepto de excepción del mismo código para el territorio de Aragón. Pag. 122
39  Comisión Compiladora del Derecho Foral Aragonés. Informes del Seminario (1954-1958) Volumen I, pag. CIV. Igualmente lo recoge José Luis Merino Hernández, en Comentarios al Código Civil y Compilaciones Forales, Tomo XXXIV, Volumen 2º, Notas a pie de página 155.
40 Biblioteca Virtual de Derecho Aragonés. Anteproyecto de la Comisión de Jurisconsultos Aragoneses (1962).Anuario de Derecho Aragonés, XIII, 1965, 1996 y 1967. Pág. 148 y 186.
41 Merino Hernández, José Luis, Comentarios al Código Civil y Compilaciones Forales, Tomo XXXIV, Volumen 2º, pág. 158.
42 Diez Picazo, op cit. Pag. 714 y 715
43 Lacruz Berdejo, José Luis y Albaladejo, Manuel, op cit. Pág 572
44 El art. 9.8 del Código Civil dice: “La sucesión por causa de muerte se regirá por la ley nacional del causante en el momento de su fallecimiento, cualesquiera que sean la naturaleza de los bienes y el país dónde se encuentren. Sin embargo, las disposiciones hechas en testamento y los pactos sucesorios ordenados conforme a la ley nacional del testador o del disponente en el momento de su otorgamiento conservarán su validez, aunque sea otra ley que rija la sucesión, si bien las legítimas se ajustarán, en su caso, a esta última. Los derechos que por ministerio de la ley se atribuyan al cónyuge supérstite se regirán por la misma ley que regule los efectos del matrimonio, a salvo siempre las legítimas de los descendiente.”
45 Así el art. 63 LSCM: Los otorgantes de un pacto sucesorio deben ser mayores de edad.
46 Art. 4 de la Compilación de Derecho Civil de Aragón: Tendrán la consideración de mayores de edad los menores desde el momento en que contraen matrimonio.
47 Art. 93 LSCM: 1. Podrán testar todas las personas físicas que, al tiempo de otorgar testamento, sean mayores de catorce años y no carezcan de capacidad natural. 2. Pueden otorgar testamento ológrafo quienes sean mayores de edad. 3. La falta de capacidad de testar, general o para una forma concreta de testamento, en uno de los testadores impide otorgar el testamento mancomunadamente.
48 Establece el art. 1041 del Código Civil que No estarán sujetos a colación los gastos de alimentos, educación, curación de enfermedades, aunque sean extraordinarias, aprendizaje, equipo ordinario, ni los regalos de costumbre.
49 El artículo 1.042 del C.C. señala: No se traerán a colación, sino cuando el padre lo disponga o perjudiquen a la legítima, los gastos que éste hubiere hecho para dar a su hijo una carrera profesional o artística; pero cuando proceda colacionarlos, se rebajará de ellos lo que el hijo habría gastado viviendo en la casa y en compañía de sus padres.
50 Lacruz  Berdejo, José Luis y Albaladejo, Manuel Derecho de Sucesiones parte general, pág. 576 y ss., “En cuanto a las liberalidades mortis causa, “no se entiende sujeto a colación lo dejado en testamento, si el testador no dispusiere lo contrario, quedando en todo caso a salvo las legítimas” (art. 1.037). Esta regla, carece de sentido, pues la colación impuesta a los prelegados desnaturalizaría éstos, y supondría tan sólo la designación de los concretos elementos que habían de componer la cuota del heredero, mientras la impuesta a los herederos testamentarios que concurren con otros abintestato, significa esto mismo o su exclusión de la sucesión intestada. Como dice CALDERON NEIRA, no es posible aportar a la masa lo que en la masa ya está y de ella no ha salido.
51 Merino Hernández, José Luis, Colación e Inoficiosidad de Donaciones en Derecho aragonés. Vol. II, Homenaje al Prof. Lacruz Berdejo. pág. 1760
52 Merino Hernández, José Luis, Colación e Inoficiosidad de Donaciones en Derecho aragonés. Vol. II, Homenaje al Prof. Lacruz Berdejo. pág. 1760
53 El art. 62 de la LSCM: Son válidos los pactos que sobre la propia sucesión se convengan en escritura pública…” y el art. 66.2 “Además del régimen sucesorio, puede también pactarse en capítulos matrimoniales…”
54 Revista de Derecho civil Aragonés, 1997, III, Vol. 1º, página 285. También puede consultarse esta sentencia en la página web www.unizar.es/derecho/standum_est_chartae/”
55 El Derecho, EDJ 1997/4743.
56 El Derecho, EDJ 2002/37093.
57 Delgado Echeverría, Jesús, Los Fueros de Aragón,  en la Colección Mariano Pano y Ruata de la Caja de Ahorros de la Inmaculada de Aragón, pág. 42, en alusión al Prólogo Nos Iacobus : “Y en lo que estos Fueros no sean suficientes, acúdase al sentido natural y a la equidad.
58 Delgado Echeverría, Jesús, Las Fuentes del Derecho Civil Aragonés, El problema de las Fuentes en la Historia: En Aragón habría de aplicarse el Código como Derecho supletorio único e inmediato –a diferencia de lo reclamado y conseguido por otros territorios forales, señaladamente Cataluña- pero una parte del mismo –su Título Preliminar- con carácter preferente, sino sólo, como el resto de su articulado, en cuanto no hubiera norma propia aragonesa. Esta forma de entender el primitivo art.13 Cc. Fue contradicha por el Tribunal Supremo y por la generalidad de la doctrina no aragonesa, de manera que se impuso una interpretación según la cual el Derecho civil aragonés, en virtud del art. 12 CC. No podría tener otras fuentes que las establecidas de modo absolutamente general y uniforme en el Código Civil. Así lo explicó la Exposición de Motivos del  Apéndice de 1.925, que, en efecto, no hizo la menor concesión en este campo.
59 Establece el art. 818 del Código Civil: “Para fijar la legítima se atenderá al valor de los bienes que quedaren a la muerte del testador, con deducción de las deudas y cargas, sin comprender entre ellas las impuestas por el testador.
Al valor líquido de los bienes hereditarios se agregará el de las donaciones colacionables.”
60 El artículo 1.035 señala: “El heredero forzoso que concurra, con otros que también lo sean, a una sucesión, deberá traer a la masa hereditaria los bienes o valores que hubiese recibido del causante de la herencia, en vida de éste, por doto, donación u otro título lucrativo, para computarlo en la regulación de las legítimas y en la cuenta de partición.”
61 Y el artículo 1.045: “No han de traerse a colación y partición las mismas cosas donadas, sino su valor al tiempo de en que se evalúen los bienes hereditarios.
El aumento o deterioro físico posterior a la donación y aún su pérdida total, casual o culpable, será a cargo y riesgo o beneficio del donatario”.
62 Art. 140: … Quedan a salvo las normas sobre inoficiosidad”
63 Lacruz Berdejo, José Luis, “Derecho de Sucesión por Causa de Muerte. De las legítimas. De la Sucesión Intestada. Normas comunes a las diversas clases de Sucesión” Boletín del Real e Ilustre Colegio de Abogados de Zaragoza, 1967, pág,. 193.
64 Caballero Lasierra, José María. La Colación  op.cit. pág. 101
65 Establece el fundamento Jurídico Cuarto de esta Sentencia: Tampoco puede prosperar la petición alternativa dirigida a declarar inoficiosa la donación de siete millones de pesetas por parte de la causante a la demandada. Aunque nos mantengamos en el ámbito de las legítimas, y el art. 140 de la Compilación no reduce al mismo su aplicación, la contradicción que puede resultar entre el respeto a las normas sobre inoficiosidad y el carácter voluntario de la colación, debe resolverse a favor de éste último en tanto la legítima material tiene un carácter colectivo, autorizando el art. 119 de la Compilación al causante distribuir la legítima “igual o desigualmente entre todos o varios descendientes”, e incluso “atribuirla a uno sólo”, de manera que es segura la conclusión de que no cabe traer a colación la atribución realizada a la demandada en vida de la causante. Es obvio que si se puede en estos términos, la donación a la demandada en modo alguno es inoficiosa en los términos del art. 636 del Código Civil, pues la causante no dio ni la demandada recibió más de lo que podían dar por testamento…”
66 Establece el art. 171 de la Ley de Sucesiones por Causa de Muerte: 1. La mitad del caudal fijado conforme al art. 174, debe recaer en descendientes, de cualquier grado, del causante, que son los únicos legitimarios.
67 Establece el art. 172.1 de la LSCM: 1. La legítima puede atribuirse por cualquier título lucrativo.
68 El Derecho, EDJ 2002/37093
69 Diez-Picazo, Luis, y Gullón Antonio, Sistema de Derecho Civil, Vol. IV,3ª Edición 1983, pág. 709
70 STS. 13 de marzo de 1989, Aranzadi, RJ. 1989, 2036.
71 El art. 818 del C.C. en 1889, ordenaba: “Para fijar la legítima se atenderá al valor de los bienes que quedaren a la muerte del testador, con deducción de las deudas y cargas, sin comprender entre ellas las impuestas en el testamento.
72 En su redacción dada en 1889, decía el Art. 1045: “No han de traerse a colación y partición las mismas cosas donadas o dadas en dote, sino el valor que tenían al tiempo de la donación o dote, aunque no se hubiese hecho entonces su justiprecio
El aumento o deterioro posterior, y aun su pérdida, total, casual o culpable, será a cargo y riesgo o beneficio del donatario.”
73 EL art. 818 pasó a tener la siguiente redacción: Para fijar la legítima se atenderá al valor de los bienes que quedaren a la muerte del testador, con deducción de las deudas y cargas, sin comprender entre ellas las impuestas en el testamento.
Al valor líquido de los bienes hereditarios se agregará el de las donaciones colacionables.

Y el art. 1.045 tiene desde entonces la siguiente redacción: “
No han de traerse a colación y partición las mismas cosas donadas, sino su valor al tiempo en que se evalúen los bienes hereditarios.
El aumento o deterioro físico posterior a la donación y aun su pérdida total, casual o culpable, será a cargo y riesgo o beneficio del donatario.”
74 Sentencia citada up supra
75 STS 28 de abril de 1.988, Aranzadi RJ 1988, 3284
76 Revista de Derecho Civil Aragonés. Año V, 1999, Vol. 1º, pág. 31
77 Se ha calculado con un programa en excel obtenido en su día de la página web de la Caja de Ahorros de la Inmaculada de Aragón, que calculaba el valor de una cantidad de dinero, en pesetas, entre distintos periodos. Para tener una homogeneidad en moneda, se ha tomado en los ejemplos la cantidad siempre en euros aún cuando no hubiere entrado en vigor esta moneda.
78 Véase el art. 49.3 LSCM
79  Siguiendo a Lacruz  Berdejo, José Luis y Albaladejo, Manuel Derecho de Sucesiones parte general, pág. 567 y ss., se ha realizado un breve resumen comparativo con lo que, en mi opinión,  acontece en Aragón respecto a esta figura.
80 Art. 85 LSCM

Para citar este artículo :

José Luis Pueyo Moy. «La colación», núm.2 (2005), Cuadernos "Lacruz Berdejo",
http://www.derecho-aragones.net/cuadernos/document.php?id=294

función : Abogado. Huesca