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Tipo de documento: Artículo

Sentencia del TSJA, de 30 de septiembre de 2005

Pacto al más viviente: destino de los bienes del primer fallecido que quedan a la muerte del supérstite: art. 108.3 Comp; art. 216 Lsuc.: derecho a los frutos

EXCMO. SR. PRESIDENTE

D. Fernando Zubiri de Salinas

ILMOS. SRES. MAGISTRADOS

D. Luis Fernández Álvarez

D. Luis  Ignacio Pastor Eixarch

D. Manuel Serrano Bonafonte

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En Zaragoza a treinta de septiembre de dos mil cinco.

En nombre de S. M. el Rey.

Visto por la Sala de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia de Aragón el presente recurso de casación núm. 13/2005, interpuesto contra la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Zaragoza, Sección Quinta, en fecha 4 de mayo de 2005, recaída en el rollo de apelación núm. 12/2005, dimanante de autos de juicio ordinario núm. 119/2004, seguidos ante el Juzgado de 1ª Instancia núm. Siete de Zaragoza, en el que son partes, como recurrentes, D. José T. E. y Dª. Rosario T. E., representados por la Procuradora de los Tribunales Dª. Pilar Morellón Usón y dirigidos por la Letrada Dª. Inmaculada Fernández París, y como recurrida Dª Blanca E. A., representada por la Procuradora Dª. Lourdes Oña Llanos y asistida por el letrado D. Ignacio Ramón Arregui Alava.

PRIMERO.- La Procuradora de los Tribunales Sra. Oña Llanos presentó ante el Juzgado de Primera Instancia núm. Siete de Zaragoza, demanda de juicio ordinario en nombre y representación de Dª. Blanca Eugenia E. A., en la que, tras los hechos y fundamentos que estimó pertinentes, terminó suplicando se dicte sentencia por la que se declare lo siguiente: “Que mi mandante, como única y universal heredera de su padre D. Fermín E. L., quien a su vez fue declarado heredero abintestato de su hermano D. Fermín E. L., es la legítima propietaria de todos los bienes que de la herencia de D. Miguel E. L. quedaran sin disponer por Dª. María T., su viuda, al fallecimiento de ésta, y de los que ésta hasta tal momento no hubiera dispuesto de los referidos bienes; que por tal motivo tiene derecho a todos y tales bienes y sus frutos e intereses desde el momento del fallecimiento de Dª. María T. G.; que asimismo la actora tiene derecho a todos los frutos y rentas que tales bienes hayan producido desde el fallecimiento de Dª. María T. G. hasta que se le haga entrega de los mismos; que todas las cantidades que en metálico tuviera que percibir por tal motivo, devengarán, además, intereses legales a favor de ella desde la fecha del primer acto de conciliación celebrado ante el Juzgado de Paz de Sangüesa (Navarra) en fecha 3 de julio de 2.002; que asimismo se condene a los demandados a estar y pasar por las anteriores declaraciones, y a entregar y pagar a mi mandante todos los bienes y cantidades que le correspondan como heredera de D. Miguel E. L., sin exclusión alguna, condenando a los demandados a realizar todas las actuaciones necesarias para poner a mi manante en posesión de sus propiedades, y hacerle entrega de los bienes muebles y metálico y acciones que por tal motivo le correspondan y condenando, asimismo, a los demandados, al pago de las costas todas de este juicio”.

SEGUNDO.- Admitida a trámite la demanda, se emplazó a la parte contraria, quien compareció en tiempo y forma, oponiéndose a la misma en base a los hechos y fundamentos de derecho que estimó pertinentes,  y terminó suplicando se dicte sentencia por la que se desestime la demanda, con expresa imposición de costas a la parte actora.

Por otrosí presentó demanda reconvencional en base a los hechos y fundamentos en la misma expresados, en la que terminó solicitando se dicte sentencia por la que condene a Dª. Blanca E. A. a pagar a D. José y Dª. Rosario T. E. “la suma de ciento once mil trescientos seis euros con cincuenta céntimos (111.306,50), con expresa condena en costas a la demandante/reconvenida.”

Conferido traslado a la parte contraria, contestó a la reconvención oponiéndose a la misma, e interesó la desestimación de todas las peticiones de la parte reconviniente, con expresa condena al pago de las costas de la reconvención a los Sres. T. E.

Una vez celebrada la comparecencia prevista en la ley, se señaló para el acto del juicio el día 15 de junio de 2004, que tuvo lugar con el resultado que consta en autos, habiéndose dictado sentencia en fecha 5 de octubre de 2004, cuya parte dispositiva es del siguiente tenor literal: “FALLO.- Estimando la demanda interpuesta por Dª. Blanca Eugenia E. A. contra  Dª Rosario T. E. y D. José T. E. debo condenar y condeno a estos últimos a: 1.- Entregar y poner a disposición de la actora el 50% de las cantidades que existieron en la fecha 4 de mayo de 1996 en las libretas, plazos fijos de las entidades bancarias BBV y BSCH, relatados en el fundamento 4º de este resolución y los intereses correspondientes.- 2- Entregar el 50% de los títulos, valores y acciones depositadas en las mismas entidades bancarias de Repsol y Telefónica que hubiera a nombre de la Sra. T. G. el 4 de mayo de 1.996 relatadas en el fundamento 4 de esta resolución.- 3- Declaro el derecho de la actora a obtener los frutos y rentas de los bienes inmuebles que ambas partes han admitido repartirse (escritura 22-7-04), previa deducción de los gastos de los mismos desde el fallecimiento de la Sra. T. G. (4-5-96), cuya liquidación deberá realizarse mediante un ulterior procedimiento.- 4- Las costas del procedimiento.”

TERCERO.-  La Procuradora Sra. Morellón Usón presentó, en tiempo y forma,  recurso de apelación contra la sentencia dictada por el Juzgado de 1ª Instancia,  y pasadas las actuaciones a la Sección Quinta de la Audiencia Provincial, se dictó sentencia con fecha 4 de mayo de 2005, cuya parte dispositiva dice así: “FALLO: Se estima parcialmente el recurso de apelación interpuesto por Dª. Rosario T. E. y José T. E. contra la sentencia dictada por el Juzgado de Primera Instancia núm. 7 de Zaragoza y recaída en el juicio declarativo ordinario tramitado en dicho juzgado con el número 111/2004, y con revocación parcial de la misma y estimación parcial de la demanda principal y reconvencional condenamos a Dª. Rosario y D. José T. E. a que abonen a Dª. Blanca Eugenia E. A. el importe de los depósitos bancarios a los que se refiere el hecho cuarto de la sentencia de instancia en la parte que correspondía a D. Miguel E. L. al tiempo de su fallecimiento y del que no dispuso su esposa hasta el fallecimiento de la misma el 4 de mayo de 1.996, a liquidar en el trámite prevenido en el art. 712 L.E. Civil, y a entregar a la demandante las rentas que correspondían a los inmuebles de D. Miguel E. L. y de los que no dispuso su esposa Dª. Maria T. G. desde el fallecimiento de esta última el 4 de mayo de 1.996 hasta el 22 de julio de 2004, deduciéndose de dichas rentas la parte de  gastos imputables a aquéllos inmuebles hasta la misma fecha, conforme a lo indicando en el fundamento sexto.- No se hace una especial imposición de las costas causadas en ninguna de las dos instancias”.

CUARTO.- La Procuradora de los Tribunales Sra. Morellón Usón, actuando en nombre y representación de D. José T. E. y Dª. Rosario T. E.,  presentó, en tiempo y forma, escrito preparando recurso de casación por interés casacional contra la sentencia dictada por la Sección Quinta de la Audiencia Provincial, y admitido se formuló el oportuno escrito de interposición por aplicación errónea de lo dispuesto en el art. 108.3 de la Compilación Foral aragonesa.

Recibidas las actuaciones en esta Sala de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, se dictó en fecha 30 de junio del presente año auto por el que se admite el recurso a trámite, confiriéndose traslado del escrito de interposición a la parte recurrida por plazo de 20 días para impugnación si viere convenirle, quien formuló escrito de oposición, señalándose para votación y fallo el día 21 de septiembre de 2005.

Es Ponente el Ilmo. Sr. Magistrado D. Luis Fernández Álvarez.

PRIMERO.- Para la adecuada comprensión de la materia litigiosa es útil consignar, de forma previa, los siguientes extremos:

     - D. Miguel E. L. falleció en Zaragoza el día 13 de abril de 1.994, en estado de casado con Dª. María T. G. y sin tener descendencia, habiendo otorgado testamento ambos cónyuges ante el Notario D. Francisco Palá el 24 de enero de 1.955, donde se instituían mutua y recíprocamente herederos universales, en pleno dominio y libre disposición.

     - Dª. María T. G., cónyuge supérstite de D. Miguel E. L., murió el 4 de mayo de 1.996, sin haber otorgado otro testamento que el de 24 de enero de 1.955, con su esposo, en el que se instituían mutua y recíprocamente herederos universales.

     - Dª. Rosario y D. José T. E. (los aquí recurrentes) fueron declarados, por auto del Juzgado de Primera Instancia nº Tres de Zaragoza de 30 de abril de 1.999, herederos abintestato de Dª. María T. G., por mitad e iguales partes.

     - En fecha 20 de diciembre de 2001 los hermanos T. E. promovieron expediente de declaración de herederos abintestato respecto de los bienes de D. Miguel E. L. de los que no dispuso su esposa (Dª. María T. G.), y tras los oportunos trámites, incluida la acumulación a otro procedimiento incoado por Dª. Blanca E. A. (la aquí actora-recurrida), se dictó auto de fecha 8 de noviembre de 2002 por el que, a tenor de lo prevenido en el artículo 108.3 de la Compilación del Derecho civil de Aragón, se declaró único y universal heredero de los mentados bienes a su hermano de doble vínculo D. Fermín E. L., padre de Dª. Blanca.

     - D. Fermín E. L. falleció el 7 de noviembre de 1.998, dejando como heredera única a su hija Dª. Blanca E. A.

SEGUNDO.- El debate del presente recurso versa en torno al momento a partir del cual los hermanos T. E. han de devolver los frutos y rentas que percibieron de los bienes procedentes de D. Miguel E. L. de los que no dispuso el cónyuge supérstite, Dª. María T. G.

Sostienen Dª. Rosario y D. José T. E. que dada su condición de poseedores de buena fe han hecho suyos, conforme al artículo 451 del Código Civil, los frutos percibidos hasta el día 26 de mayo de 2003, fecha en que tuvieron conocimiento por primera vez de que la actora era heredera de los bienes del cónyuge premuerto (D. Miguel E. L.), criterio que no fue aceptado en ninguna de las dos instancias, donde se les impuso la obligación de entregar los frutos y rentas desde el fallecimiento de Dª. María T., o sea desde el 4 de mayo de 1.996.

A este respecto, en la sentencia dictada por la Audiencia Provincial, de fecha 4 de mayo de 2005 se razona lo siguiente:

<< A criterio de la Sala los apelantes (hermanos T. E.) parten de un principio o base que no tiene sustento en el artículo 108.3 de la Compilación, dado que de su regulación resulta que los herederos legales del sobreviviente en ningún caso están llamados a suceder al premuerto por los bienes que heredó el sobreviviente y de los que no dispuso el mismo, dado que la sucesión de estos últimos lo es, en todo caso, a “las personas llamadas . . . a la sucesión del cónyuge primeramente fallecido”, lo que en último caso y para el supuesto de no existir parientes llevaría a la aplicación del entonces vigente artículo 136 de la Compilación, y por tanto ordenándose una sucesión a favor de la Comunidad Autónoma de Aragón.  No se acierta a comprender como se pretendió por los recurrentes una declaración de herederos a su favor con relación a los bienes del premuerto, bajo un régimen jurídico en el que la falta de parientes no suponía que el caudal del premuerto acreciera el caudal de la herencia del sobreviviente, que terminaba y termina en la Comunidad Autónoma de Aragón>>.

De dicho razonamiento resulta que los recurrentes carecen de título que les legitime para una posesión con derecho a los frutos; consecuentemente, si se estima que la mentada interpretación del artículo 108.3 de la Compilación es ajustada a derecho, la sentencia objeto de impugnación debe ser confirmada; en caso contrario sólo deberá serlo si se considera en base a otra fundamentación que los hermanos T. E. no tienen derecho a los frutos y rentas de los bienes procedentes de D. Miguel E. L.

TERCERO.- La institución hereditaria recíproca entre cónyuges, conocida con las denominaciones de “pacto al más viviente”, “agermanamiento” y “casamiento al más viviente”, es una institución familiar consuetudinaria aragonesa, que el pueblo practicó con bastante asiduidad, pero que los legisladores nunca han trasladado a los Fueros, apareciendo la primera referencia legislativa en el apéndice foral de 1.925, que se limitó a establecer en su artículo 60 que <<cuando las estipulaciones hagan referencia explicita a instituciones consuetudinarias en el país, tales como “hermandad llana”, “agermanamiento o casamiento al más viviente”, “heredamiento”, “casamiento en casa”, “consorcio a sobre bienes”, “consorcio universal o juntar dos casas”, “consorcio doméstico”, “acogimiento” y “dación personal”, los pactos deberán interpretarse y las omisiones que en ellos se viesen suplirse, con arreglo al uso local respectivo>>.

La Compilación procedió a regular la institución, disponiendo en el artículo 108.3 que “no habiendo hijos, o fallecidos todos ellos antes de llegar a la edad para poder testar, el sobreviviente heredará los bienes del premuerto.  En tal caso, fallecido a su vez aquél sin haber dispuesto por cualquier título de tales bienes, pasarán los que quedaren a las personas llamadas, en tal momento, a la sucesión del cónyuge primeramente fallecido”.

Dicha norma responde al principio de troncalidad por el que el legislador trata de mantener determinados bienes en el seno del grupo familiar a que pertenecía su anterior propietario, y en consecuencia ordena que los bienes del cónyuge premuerto que quedaren, tanto los privativos como la mitad del haber común del matrimonio, pasen a los parientes llamados a su sucesión en el momento del óbito del cónyuge supérstite.

Nada dice expresamente el trascrito precepto sobre el destino de tales bienes en caso de falta de dichos parientes, pero debe entenderse que en tal supuesto heredaran los parientes del consorte últimamente fallecido, según se deriva de la “ratio legis” de la norma, de lo prevenido en el artículo 135 de la Compilación para el caso de que no hubiera heredero troncal, de los antecedentes consuetudinarios de la institución recíproca entre cónyuges y del criterio de la doctrina aragonesa (véase en igual sentido la resolución de la Dirección General de Registros y del Notariado de 23 de abril de 1.986 y el auto de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Zaragoza de 16 de diciembre de 1.995).

En la recíproca institución hereditaria entre cónyuges cuando al fallecimiento de uno de ellos no queda descendencia (este es el supuesto de autos), el viudo se hace dueño absoluto de los bienes de su premuerto consorte y puede disponer de ellos a su arbitrio por cualquier título, inter vivos o mortis causa, oneroso o gratuito; se está, pues, en presencia de un supuesto normal de sucesión hereditaria a favor del cónyuge, matizada únicamente por los especiales efectos que la Compilación prevé para el caso de que el sobreviviente, hecho titular absoluto de los bienes del cónyuge premuerto, fallece sin haber dispuesto de ellos, en cuyo supuesto entra en juego el principio de troncalidad, por el que el legislador trata de mantener los bienes en el seno del grupo familiar a que pertenecía su primitivo propietario (el cónyuge premuerto), y,  lógicamente, en defecto de herederos troncales los bienes del consorte primeramente fallecido pasarán a los herederos abintestato del sobreviviente, pues, como dijimos, el “pacto al más viviente”, no existiendo hijos, constituye un supuesto normal de sucesión hereditaria a favor del cónyuge viudo, matizado únicamente con el llamamiento a favor del grupo familiar del cónyuge premuerto, caso de que existan herederos tronqueros.

Cualquier duda al respecto ha quedado despejada con la actual Ley 1/1999, de 24 de febrero, de sucesiones por causa de muerte (que no es de aplicación al conflicto que ahora se dilucida), la cual establece en el inciso final del artículo 216.2 que a falta de parientes del cónyuge premuerto, los bienes del cónyuge primeramente fallecido “quedarán integrados en la herencia del sobreviviente”; dicha regulación no supone un cambio normativo, sino que se limita a consignar de forma expresa lo que antes se hallaba implícito y exigía una labor de interpretación; entender lo contrario supondría atribuir al mentado párrafo una alteración de fondo importante, y de ser así se habría aludido a ella en el apartado IX del Preámbulo de la mentada Ley 1/1999, relativo a la “sucesión legal”.

CUARTO.- Lo anteriormente expuesto sobre el sentido del artículo 108.3 de la Compilación no conduce, sin más, a la revocación de la sentencia impugnada, sino que ésta deberá ser confirmada si en base a otra fundamentación jurídica se estima que los recurrentes no tienen derecho a los frutos y rentas de los bienes procedentes de D. Miguel E. L.

A los efectos de la percepción de frutos el poseedor precisa de dos elementos de distinto orden, uno objetivo, el título y modo que le legitima a poseer, y otro subjetivo, el desconocimiento o la ignorancia de que en su título o modo existe vicio que lo invalide (buena fe).

Pues bien, resulta que los demandados-recurrentes carecían de título sobre los bienes del cónyuge premuerto, por lo que promovieron en fecha 20 de diciembre de 2001 expediente de declaración de herederos abintestato respecto de dichos bienes, presentando escrito en el que la Procuradora Dª. Pilar Morellón Usón, actuando en su nombre y representación, expresaba, entre otras cosas, lo siguiente:

 <<Mis mandantes fueron declarados herederos abintestato Dª. Maria T. por auto de 30 de abril de 1.999, pero en la masa hereditaria existían bienes que a su muerte pasarán a las  “personas llamadas” a la sucesión del cónyuge primeramente fallecido, D. Miguel E.  . . . y de no hallarse (personas llamadas a la sucesión del cónyuge premuerto) procederá dictar resolución por la que se declare herederos abintestato de los bienes de D. Miguel E. L. no dispuestos por su esposa a mis mandantes Dª. Rosario y D. José T.>>.

Tras los oportunos trámites, incluida la acumulación a otro procedimiento incoado por Dª. Blanca E. A., se dictó auto de fecha 8 de noviembre de 2002 por el que, a tenor de lo prevenido en el artículo 108.3 de la Compilación del Derecho civil de Aragón, se declaró único y universal heredero de los mentados bienes a D. Fermín E. L., hermano de doble vínculo de D. Miguel y padre de la actora-recurrida.

Consecuentemente, los hermanos T. E. carecen de título que les legitime para una posesión con derecho a los frutos y rentas de los bienes procedentes de D. Miguel E. L. de los que no dispuso  su  cónyuge supérstite (Dª María T. G.) ; sentado esto, como en su condición de cotitulares de dichos bienes han realizado actos de administración respecto de ellos, deben rendir cuentas de los frutos y rentas que han percibido y de los gastos habidos desde el óbito del consorte viudo, Dª. María T. G.,  o sea desde el 4 de mayo de 1.996, tal como señalan tanto la sentencia dictada por la Audiencia Provincial, cuyo fallo se mantiene íntegramente, como la del Juzgado.

QUINTO.- Como se acepta la tesis de los recurrentes sobre el sentido del artículo 108.3 de la Compilación, no procede hacer expresa imposición de costas en el presente recurso, de conformidad con lo prevenido en el artículo 398.1, en relación con el 394.1, ambos de la Ley de Enjuiciamiento Civil.

Que desestimando el presente recurso de casación interpuesto por la Procuradora Dª. Pilar Morellón Usón, en nombre y representación de Dª. Rosario T. E. y D. José T. E., contra la sentencia dictada en apelación por la Sección Quinta de la Audiencia Provincial de Zaragoza en fecha 4 de mayo de 2005, debemos confirmar y confirmamos los pronunciamientos de dicha resolución, sin que se haga expresa imposición de las costas de este recurso.

Devuélvanse las actuaciones a la referida Sección de la Audiencia Provincial, juntamente con testimonio de la presente resolución, debiendo acusar recibo.

Así por esta nuestra sentencia, de la que se llevará testimonio al rollo, lo pronunciamos, mandamos y firmamos.

Para citar este artículo :

. «Sentencia del TSJA, de 30 de septiembre de 2005», núm.2 (2005), Cuadernos "Lacruz Berdejo",
http://www.derecho-aragones.net/cuadernos/document.php?id=340