El testimonio de Joaquín Costa (1881)  

(Materiales para la historia de la enseñanza del Derecho civil aragonés)

Joaquín Costa 

En su obra La libertad civil y el Congreso de Jurisconsultos Aragoneses Joaquín Costa se expresa de este modo sobre la falta de la enseñanza del Derecho aragonés en la Unviersidad:

"Cuando el legislador introdujo en el plan vigente de Instrucción pública el estudio del derecho español, se entendió por los profesores de todas las Universidades que se trataba del derecho común o castellano, y como consecuencia de esto, no se ha cursado nunca legisalción aragonesa, catalana, navarra, etc., ni siquiera en las facultades de Derecho de Barcelona y Zaragoza. Resulta de aquí que los licenciados y doctores en Derecho que han de ejercer la profesión de abogado en aquellas provincias, tienen que emprender privadamente un segundo estudio, no sirviéndoles casi de nada las lecciones que recibieron en las aulas, y que los funcionarios del orden judicial principien por ignorar las leyes que están llamados aplicar; surgiendo de aquí empeñadas disputas y cuestiones gravísimas, fracasos y sorpresas forenses, infracciones legales e injusticias sin cuento, usatgen y observancias en la inacción, entorpecimientos y dificultades mil opuestas por jueces, magistrados y registradores, sobre todo si son extraños al país donde ejercen su ministerio, refractarios a la especialidad del derecho foral y atraidos con atracción irresistible hacia el malamente llamado común, único con el que se han familiarizado en la Universidad".

En nota añade los siguientes datos:

"Durante algún tiempo se obligó a los alumnos de la Facultad de Derecho de Zaragoza a asistir a la "Academia jurídico-práctica aragonesa", donde explicaron legislación foral los señores Guillén, Franco y López, Lozano, Alvira y Nougués, pero desde 1868 cesó esa obligación, y aun la misma Academia ha dejado de funcionar. En 1880 se solicitó de la Dirección General de Instrucción Pública por el presidente de dicha Academia el restablecimiento de aquella loable costumbre, y al propio tiempo, la creación de una cátedra de Derecho foral; y la dirección constestó en sentido negativo. Igual resultado habían tenido las gestiones practicadas cerca del Gobierno en anteriores fechas por el Rector de la Universidad y el Colegio de Abogados de Zaragoza.
El Congreso de Zaragoza discutió y aprobó la siguiente proposición: "El Congreso de Jurisconsultos aragoneses acuerda dirigirse a la Diputaciones provinciales de Aragón, suplicándoles se sirvan sostener, desde el próximo curso académico, en Zaragoza, una cátedra donde se explique con la mayor amplitud la legislación foral de Aragón, autorizando al Colegio de Abogados de la misma para la ejecución del referido pensamiento, bajo las bases de proveer la clase por oposición o concurso, y dotarla con 3.000 pesetas anuales. (Salón de Sesiones del congreso a 26 de enero de 1881). Para llevar a cabo este proyecto se nombró una Comisión especial. Las Diputaciones provinciales de Aragón no han estado conformes en contribuir a la ejecución de tan útil pensamiento".
 

(Joaquín Costa Martínez, La libertad civil y el Congreso de Jurisconsultos aragoneses, guara editorial, Zaragoza, 1981, págs. 137 y 145)